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Algunos californianos no están tan ansiosos por descartar sus mascarillas

Masked shoppers at South Coast Plaza in Costa Mesa
Compradores en South Coast Plaza, en Costa Mesa.
(Christina House/Los Angeles Times)

Resulta que muchas personas no están tan entusiasmadas por dejar de lado sus mascarillas. California reabrió por completo el martes 15 de junio, y con eso, los residentes que están completamente vacunados pudieron ingresar a muchos lugares públicos sin cubierta facial, incluso en interiores. Algunos lo hicieron, pero una gran cantidad de ellos decidieron quedarse con la mascarilla.

Para la población en general, el estado ya no exige que aquellos completamente vacunados usen cubierta facial en la mayoría de los entornos públicos, como tiendas, restaurantes, gimnasios, cines y centros de entretenimiento familiar: salas de bowling y de videojuegos, parques de trampolines, pistas de patinaje sobre hielo y similares.

Se considera que una persona está completamente vacunada dos semanas después de recibir su segunda dosis de las vacunas Pfizer-BioNTech o Moderna, o dos semanas después de recibir su monodosis de la vacuna Johnson & Johnson.

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Entre las empresas que colocaron letreros para permitir a los clientes vacunados ingresar sin mascarilla el martes estuvieron Ralphs y Food 4 Less, destacó un portavoz de Kroger, la empresa matriz de ambos supermercados.

Pero algunas más pequeñas prefieren mantener la regla del uso de cubrebocas por ahora. Charlie’s Best Burgers, la cadena de hamburguesas y comida mexicana del este de Los Ángeles, aún requiere que los clientes utilicen mascarilla y observen distancia social. “Hay todavía demasiadas personas no vacunadas como para cambiar la pauta del uso de cubierta facial para nuestros clientes”, señaló el gerente general del restaurante, Jorge Jiménez, de 35 años.

“Si uno piensa en esta zona, que ha sido fuertemente afectada por el COVID-19. No tiene sentido cambiar en este momento”.

Los letreros en inglés y chino le indican a cualquier cliente que, para ingresar a la tienda Furma Mattress, de Ken Huo en Temple City, se debe usar una mascarilla. La idea de que el estado recomiende dejar de usar cubierta facial le generó rechazo a Huo, de 59 años. “Este virus es extremadamente peligroso; no puedo creer que la gente no quiera entenderlo”, remarcó Huo. “Sé que se quiere volver a los ‘buenos tiempos’, pero ¿dónde está la responsabilidad?”.

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Las personas no vacunadas aún deben usar cubrebocas, según la última orden del Departamento de Salud Pública de California. Entre quienes siempre quedan exentos de las pautas de uso de mascarilla se incluyen los bebés menores de dos años; las personas con un motivo médico, una condición de salud mental o una discapacidad que impida el uso de cubierta facial y aquellos con problemas de audición, porque la posibilidad de ver la boca es esencial para su comunicación.

Según una orden emitida por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU, todos deben usar mascarilla en el transporte público, como aeropuertos, aviones, estaciones de metro, trenes y autobuses.

En Long Beach, Christopher Hudak leyó el nuevo letrero colocado en el exterior de CoffeeDrunk: “Su seguridad es importante para nosotros. Se recomienda el uso de mascarilla”.

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El joven de 24 años mantuvo puesta la suya mientras entraba y pedía su habitual café helado, y dijo que no pensaba dejar su rostro descubierto pronto. “Ya estoy acostumbrado”, dijo. “En este momento, es principalmente un hábito”.

Sabra Schlepphorst, de 59 años, usaba su mascarilla a rayas blancas y negras mientras avanzaba cautelosamente por la abarrotada tienda Bath & Body Works en South Coast Plaza. Ella anhela la normalidad, pero no se atreve a deshacerse de su cubrebocas y otras precauciones porque está inmunodeprimida; solo recientemente recibió la aprobación de su médico para aplicarse la vacuna contra el COVID-19.

Schlepphorst espera que las personas eviten las “situaciones incomodas” y sean respetuosas tanto si usan una mascarilla como si no. “Si hace calor, lo primero que quieres hacer es arrancártela”, reconoció. “Tenga cuidado. Sea respetuoso”.

Cuando Caroline Nazaryfar ingresó a South Coast Plaza, el martes, se sorprendió al ver que la mayoría de los compradores en el centro comercial del condado de Orange llevaban el rostro cubierto. Solo unos pocos paseaban por los pasillos sin mascarilla, aunque algunos las llevaban en la mano.

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La residente de Mission Viejo admitió que la situación le dio algo de ansiedad, pero quiso predicar con el ejemplo, optando por no usar una cubierta facial porque sabía que ya no era un mandato estatal. “Ya no necesito usar cubrebocas”, dijo la enfermera matriculada. “Siento que estamos progresando”.

También consideró que pasarán unos días hasta que la gente comprenda que tales protocolos contra el COVID-19 ya no son necesarios. Nazaryfar visitó 10 tiendas en su día libre, y Zara fue la única donde la detuvieron al entrar; un asociado de ventas se acercó y le pidió que usara mascarilla.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.

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