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Dramáticas fotos de la NASA destacan la gravedad de la sequía en California

Shasta Lake in 2019, left, and 2021
Las imágenes satelitales muestran el lago Shasta en julio de 2019, a la izquierda, y en junio de 2021, a la derecha. El embalse más grande del estado se encuentra en aproximadamente el 35% de su capacidad, según las autoridades.
(NASA)

Mientras el oeste se hunde cada vez más en la sequía, los expertos en clima y agua están cada vez más alarmados por las reservas de California, que se están secando severamente.

El lunes, Shasta Lake, el embalse más grande del estado, contenía unos escasos 1.57 millones de acres-pies de agua, lo que equivale alrededor del 35% de su capacidad según la Oficina de Recuperación de Estados Unidos.

Una serie de imágenes de satélite capturadas por la NASA muestran cuán dramáticamente cayó el nivel del agua.

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En una imagen de julio de 2019 se ve el lago Shasta más lleno y rodeado de bancos verdes. Este año, el verdor fue reemplazado por un anillo color canela que recubre el lecho del lago, lo cual indica el grado de caída del agua.

Un patrón similar se puede ver en las fotos del lago Oroville, el segundo embalse más grande del estado, que también experimentó una caída abrupta en sus reservas y en la Sierra, cuya capa de nieve fue decreciente este año.

Para Jeffrey Mount, investigador principal del Centro de Políticas del Agua del Instituto de Políticas Públicas de California, “todo el mundo debería estar preocupado” por lo que observamos.

“Los niveles de los embalses que estamos analizando están cerca de un mínimo histórico, con todas las perspectivas de que, en realidad, eso ocurrirá para finales del verano”, señaló. “Las montañas están secas, al igual que la vegetación se encuentra completamente seca”.

Las imágenes de satélite son crudas y sus ramificaciones son profundas, afirmaron los expertos, desde céspedes muertos y campos pajizos hasta peligros ecológicos y el empeoramiento de los incendios forestales. Algunos dijeron que probablemente representan una nueva normalidad para un Estado Dorado que se ha vuelto marrón.

Satellite images of Lake Oroville
Foto de satélite de la NASA del lago Oroville en 2019, izquierda, y en 2021, a la derecha.
(NASA)

Muchos científicos que estudian la sequía de California señalan a 1976-1977 como un hito del “peor de los casos”. Esa sequía llevó al lago Oroville a su mínimo histórico, de 646 pies sobre el nivel del mar.

El lunes, el lago se ubicó a poco más de 661 pies sobre el nivel del mar, o el 28% de su capacidad total, según el Departamento de Recursos Hídricos de California.

Al igual que con el lago Shasta, las imágenes satelitales de Oroville en 2019 muestran un lago con mucha más agua que en 2021. Si lo vemos hoy, al nivel de nuestros ojos, las casas flotantes se sientan sobre bloques de cemento porque no hay suficiente agua para contenerlas en este momento.

El nivel del agua del lago probablemente seguirá disminuyendo, comentó John Yarbrough, subdirector adjunto del Proyecto de Agua del Estado del Departamento de Recursos Hídricos. California normalmente recibe la mayor parte de su precipitación anual entre principios de diciembre y finales de marzo, señaló, por lo cual es poco probable que la situación mejore durante varios meses, si no más.

“Esta falta de agua almacenada como resultado de la sequía en todo el oeste tiene múltiples impactos en cascada”, destacó, “incluyendo drásticamente menos agua para nuestras granjas y comunidades, más estrés en nuestra red eléctrica y un mayor riesgo de incendios forestales”.

Los agricultores del estado ya se enfrentaron a condiciones tan secas que muchos comenzaron a labrar los campos, arrancar viñas y árboles dejando tierras vacías que alguna vez fueron muy fértiles.

Aunque la sequía de 1976-1977 marcó un récord, existen varias diferencias clave que hacen que la actualidad sea más desafiante incluso que esa época, destacó Forrest Melton, científico de programas de la Oficina de Aplicaciones de Agua Occidental de la NASA.

En 1977, California era más fría de lo que es ahora, comentó Melton, además de que el estado albergaba alrededor de 15 millones de personas menos. El aumento de las temperaturas y el incremento de la población solo impulsaron el uso de los recursos y la demanda de agua confiable.

“Cada vez más, nuestros años secos también son años calurosos”, agregó Melton y “el aumento de la población en California se suma al desafío para los administradores de recursos hídricos, que tienen que responder tanto a las reducciones de suministro de agua relacionadas con la sequía como al crecimiento continuo de la demanda de agua”.

Es más, todos menos algunos de los últimos 20 años tuvieron precipitaciones por debajo del promedio, señalaron los investigadores.

El año de lluvia más reciente, que terminó en junio, fue el séptimo más seco en los 144 años en registro para Los Ángeles, según Golden Gate Weather Services, y el tercero más seco en la región de la Sierra Norte.

“No solo avanzamos y retrocedemos entre los años húmedos y los secos, sino que la cantidad de estos últimos está aumentando realmente”, comentó Mount del Instituto de Políticas Públicas de California. “Y los años lluviosos son cada vez más escasos”.

De hecho, la capa de nieve en la Sierra es casi inexistente hoy, según muestran imágenes de satélite.

Fotos de 2019 muestran la cadena montañosa cubierta de nieve, incluso en julio, mientras que las imágenes de este año están marcadas principalmente por diferentes tonos de marrón.

En una publicación al respecto, el editor en jefe del Observatorio de la Tierra de la NASA, Michael Carlowicz, lo consideró un motivo de preocupación porque la nieve que cae sobre Sierra Nevada y otras cadenas se convierte en un “depósito natural, que se derrite lentamente cada primavera y verano misma que fluye hacia los valles de los ríos”, muchos de los administradores de recursos del estado dependen de esto para llenar las reservas.

Pero los funcionarios advirtieron en marzo que los niveles de nieve ya bajos estaban disminuyendo, lo cual predice un año críticamente seco para el estado. En junio, el Departamento de Recursos Hídricos descubrió que la capa de nieve en todo el estado estaba en un sombrío 0.1 de pulgada, o 0% de lo normal.

La NASA también capturó la regresión en una serie de imágenes de marzo, mayo y julio de este año, en las que la nieve casi desaparece de la Sierra.

“Las condiciones del suelo fueron tan secas esta primavera”, señaló Yarbrough, “que gran parte del deshielo, fundamental para llenar nuestros embalses durante los meses de verano, se absorbió antes de que llegara a sus corrientes y afluentes habituales”.

El hecho de que el deshielo y los suministros de agua no puedan llegar a los afluentes no es solo una preocupación para los residentes de California: también es un gran problema para la ecología del estado y algunas de sus especies más amenazadas.

Los niveles históricamente bajos de los ríos están impidiendo que el salmón haga sus recorridos regulares, los funcionarios de California ahora planean transportar millones de peces jóvenes al Océano Pacífico.

La población invernal de salmones Chinook ya ha disminuido sustancialmente, pero la Junta de Agua del estado dijo que tenía que elegir entre preservar los suministros limitados en el lago Shasta para los peces o reducirlos para el riego del Valle Central.

La junta atribuyó la decisión a “condiciones extremadamente secas y la reducción significativa en las entradas esperadas de Shasta este año”, pero también reconoció que podría “aumentar fuertemente el riesgo de extinción”. “Este será un año de referencia terrible para el salmón”, comentó Mount. “Arruinará casi por completo al menos dos migraciones”.

Si eso sucede, será desastroso no solo para los peces, sino también para la gente que los cría. Es más, la reciente ola de calor del noroeste del Pacífico, que se cree que mató a más de cien personas, igualmente asesinó a aproximadamente mil millones de criaturas marinas, según datos recientes.

Pero no se trata solo de un problema oceánico: a medida que las condiciones de la ola de calor se encuentran con la sequía en curso, más y más incendios forestales pueden encenderse.

Ya, más de 5.000 incendios arrasaron más de 140.000 acres de vegetación seca y tostada por el sol del estado, precisó el Departamento de Silvicultura y Protección contra Incendios de California.

La semana pasada, el fuego de Sugar, en el Bosque Nacional Plumas, se convirtió en el primer megaincendio de 100.000 acres del año en el estado, en gran parte debido a la sequía.

“Principalmente son los combustibles secos que tenemos, así como la baja humedad lo que está creando estos incendios”, comentó la semana pasada la encargada de comunicación del episodio de Sugar, Phyllis Ashmead. “Y no es solo aquí, está en muchas áreas. Son las mismas condiciones en toda California”.

Las condiciones de sequía son tan preocupantes que el gobernador Gavin Newsom pidió este mes a los californianos reducir voluntariamente el consumo de agua en un 15%.

Melton, de la NASA, pasó el fin de semana pasado arrancando su “césped marchito, marrón e irregular, tanto para conservar agua como para reducir la factura de mi hogar en el futuro”. Es una elección que muchos californianos probablemente tendrán que tomar pronto, a medida que el agua se vuelva más escasa.

El gobernador también emitió un estado de emergencia regional por sequía en 50 condados de California, o aproximadamente el 42% de la población del estado.

El sur de California no está incluido, por ahora, gracias en gran parte a algunas inversiones y planificación estratégicas. Pero es posible que haya más restricciones a medida que los embalses sigan reduciéndose, anticipan los expertos, con poca o ninguna lluvia a la vista.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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