La lucha contra la indigencia era una batalla que Kobe Bryant deseaba ganar para Los Ángeles

Kobe Bryant en My Friend's Place.
(HANDOUT / FACEBOOK)

La exestrella de Lakers dejó una huella profunda en Los Ángeles en búsqueda de una solución a la indigencia que hasta hoy se recuerda entre los que le educaron sobre la realidad de las calles angelinas

Con su mirada siempre fija de frente al objetivo en la cancha, Kobe Bryant buscaba aniquilar de cualquier manera a su rival de turno. Su “mentalidad Mamba” era solo la de ganar, la de esforzarse al máximo de sus capacidades y poco o casi nunca desviar la atención hacia un lado. Era lo mismo que aplicaba en su vida personal, en su día a día.

En una fecha en la que se le recuerda a la exestrella de los Lakers por su aniversario luctuoso este 26 de enero – tras un terrible accidente aéreo en el que perdieron la vida también su hija Gianna y otros siete tripulantes más – Los Ángeles aún siente los efectos de la compasión que tuvo Bryant durante su vida con sus obras de caridad.

Para Bryant era inevitable mantener esa mirada fija al horizonte cada noche que abandonaba después de cada juego su segundo hogar, el Staples Center, al notar que su barrio en el Centro angelino tenía un gran problema de indigencia y tenía que hacer algo al respecto.

Siendo Los Ángeles la ciudad con más indigentes en el país, Bryant veía las condiciones en las que gente dormía usando periódicos como sábanas o casas improvisadas hechas de cartón.

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El exasistente de los Clippers, Rex Kalamian, manejó muchas tareas de video con el equipo en 1996 cuando Kobe Bryant entrenó antes del draft de la NBA. Aquí hay imágenes exclusivas.

Él no tardó en poner manos a la obra al involucrarse con varias organizaciones en la ciudad para ayudar y crear conciencia sobre esa epidemia que parece no tener un cercano final.

“Me pareció una persona genuina”, recordó Jimmy Medina al LA Times en Español sobre una visita en 2012 que hizo Bryant a My Friend’s Place, que es una organización que se encarga de ofrecer servicios a jóvenes sin hogar para construir vidas autosuficientes. “Hablamos, él y su esposa Vanessa llegaron a visitar en Hollywood y tuve la oportunidad de conversar con ellos. Escuchaba con una mentalidad abierta. Escuchó mi historia y la de otros que estaban ahí. Siento que realmente quería escuchar, aprender y entender lo que tenía en frente”.

Medina se vio sin un lugar en donde vivir por alrededor de siete años, desde apenas a sus 13 años de edad, por problemas familiares, pero gracias a la guía de un amigo logró ser parte del programa para asegurarse un futuro. Hoy, Medina reside en Arizona en donde es un padre de familia y gracias a su trabajo ha tenido la oportunidad de viajar a distintos lugares del país.

El encuentro con Bryant fue una experiencia “interesante” para él y aunque no se consideraba un aficionado de básquetbol, tenía en claro quién estaba en frente de él.

Bryant escuchó su historia, en la que tuvo que separarse de su familia porque vivían sus propios problemas.

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“Vivir en la calle no es fácil, cada día es algo nuevo”, dijo. “Llega un momento en que crees que puedes vivir como un nómada, como un forajido. Duermes donde puedes… te preocupas por tu seguridad 24 horas al día, por buscar un lugar para estar y algo de comer. Ves drogas, alcohol, muerte. Ves gente que pierde su mente porque pierden la lucha contra las drogas”.

Una colección de textos, comunicaciones por radio, citas y escenas de las últimas horas de la vida de Kobe Bryant antes del fatal accidente de helicóptero en Calabasas

Durante esa visita, Bryant no tuvo problema para conectarse con las personas del lugar, pues su facilidad para hablar el español le permitió comunicarse con los clientes latinos de la organización.

Medina dijo que la presencia de Bryant le permitió a la organización a obtener más atención y beneficiarse al obtener recursos para ayudar gente necesitada.

“No importa quién seas, si esa ayuda viene del corazón, entonces lo vale y creo que él tenía esas intenciones… eso permite que las organizaciones sin ánimo de lucro obtengan más recursos y tiene un impacto en las vidas de las personas que dependen de ellos”, señaló Medina. “Él me dijo que había estado muchas veces sobre la bulevar Sunset y nunca se dio cuenta de lo que sucedía hasta que lo vio y se decidió ayudar. Me dijo que solo veía arriba y hacia adelante, hasta que un día no sé qué sucedió que miró a su alrededor”.

Atacando la realidad de su alrededor


Bryant confrontó el contraste del glamur y los éxitos que acompañaban su vida gracias a su carrera, con actos filantrópicos usando su plataforma para tocar las vidas afectadas a su alrededor.

“Era un riesgo para una persona de su estatus adjuntar su nombre para algo tan profundo, tan sistemático y difícil de dirigirse, de entender, que creo que Kobe y Vanessa estaban dispuestos a hacer eso”, explicó la directora ejecutiva de My Friend’s Place, Heather Carmichael. “Recuerdo tener una conversación sobre alguien de la comunidad que tiene una posición, estatura y gran influencia en la comunidad. Se me dijo que quizá no tenga nada que ver con Place, pero me preguntaron si estaba dispuesta ayudar a educar a esta persona sobre esto… Yo amo a la gente joven que quiere ayudar”.

La visita de Bryant y su esposa en ese 2012, se mantuvo en secreto por un gran tiempo hasta que se confirmara la presencia de ambos y Carmichael tenía la misión de mostrarle en acción las labores de la organización, pero más allá de eso, buscaba conocer la esencia de la superestrella.

“Sabía quién era él, pero no entendía quién era él como persona, pero también como un ícono para nosotros”, señaló. “Lo llegué a conocer como persona y su habilidad de enfocarse y conectarse profundamente, me asombró de inmediato”.

Ella dijo haber reconocido “lo genuino y la autenticidad” de Kobe y Vanessa, por lo que de inmediato lo consideró como un socio en el camino a ayudar a la juventud que tanto lo necesitaba, sin importar si estos eran latinos, negros, blancos o cualquier otra raza. Bryant no dejaba de impresionarla al verlo comunicarse de manera “tan natural y real y hasta en sus propios idiomas”.

Kobe y Vanessa Bryant en My Friend's Place.
Kobe y Vanessa Bryant en My Friend’s Place.
(Johnny Vy/NBAE/Getty Images)
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“Aún me sentía un poco nerviosa porque tienes a gente joven que están sentados en frente de su héroe en la que Kobe y Vanessa pudieran solo hablar de ellos y cautivar a la gente, pero aquí estaba él escuchándolos a estos jóvenes, tratando de saber quiénes eran ellos y qué querían lograr en sus vidas”, recordó la directora.

Bryant ayudó en la remodelación de las instalaciones de My Friend’s Place, pero Carmichael asegura que hasta el día de hoy se siente el impacto de aquella visita de muchas otras formas, pues la institución aún recibe ayuda de gente que señala que “Kobe estuvo ahí”.

A nivel personal, Carmichael se vio afectada por el fallecimiento repentino de Bryant.

Para este momento, las lágrimas eran inevitables para ella en medio del recuerdo.

“Su presencia física y el resplandor… fue una experiencia en la que ellos vinieron a nuestra cancha y nosotros éramos los expertos, permitiendo de hacer una conexión que no esperaba. No había necesidad de él poner su guardia, era real y con ganas reales de tomar acción”, dijo. “Estaba entrenando para el Maratón de LA y mi celular sonaba y sonaba. No quería detener mi entrenamiento, pero respondí, vi los mensajes y dije ‘oh, [explícito] Los Ángeles’. Estuve abrumada por la magnitud de la pérdida general que todos estábamos experimentando por el dolor que él y su hija… tú sabes… solo me queda la ola de gratitud de haber tenido esa conexión con él”.

La misión del ‘Mamba’


Bryant continuó su misión de aportar de la mejor manera posible por Los Ángeles y quiso experimentar de primera mano lo que era vivir una noche en medio de la indigencia en donde encontró que iba a ser todo un reto.

El pastor y director ejecutivo Ivan Klassen, de la LA Mission Foundation, que es una organización que ayuda creando oportunidades para mujeres, hombres y chicos necesitados, recordó el intento de Bryant de adentrarse aún más en su educación sobre la Misión y la indigencia.

“Estaban trabajando en algún tipo de proyecto filmográfico y nos contactaron para hacer esto posible”, recordó Klassen. “Querían hacer como pequeños cortometrajes de cuatro a cinco minutos, pero estilo película”.

Como parte del proyecto, Bryant visitaría varios lugares y entre ellos Skid Row, que en ese momento era considerada como una de las áreas quizá más marginadas de Los Ángeles. Klassen dijo que existía un tipo de script detallando el concepto de la visita de Bryant, que según él seguiría, sin embargo, no lo hizo de esa forma.

Kobe Bryant en su visita a LA Mission.
Kobe Bryant en su visita a LA Mission.
(HANDOUT / IVAN KLOSSEN)

“Tenía muchas preguntas, era muy inquisitivo, quería entender todo lo que sucedía a su alrededor”, recordó el pastor. “Estuve seis horas con él en las que formamos una amistad… su poder estelar desapareció y toda su humanidad apareció. Podías ver su corazón… le dije con todo respeto que no me interesaba el básquetbol y que como canadiense que soy, me interesaba el hockey sobre hielo. Se impresionó tanto y me dijo ‘no puede ser, hombre, a mí me encanta el hockey’ y me dio un tremendo abrazo”.

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Klassen dijo que ese toque personal le permitió ver más allá de la superestrella que era y lo intocable que aparentaba ser.

“Quise darle una perspectiva de Skid Row y mientras que caminábamos, la gente salía de todos lados, hubo una gran cantidad de hispanos que se le acercaron y recuerdo escucharlo a él hablar en español con ellos: ‘¡oye es Kobe, mira!’. Era increíble verlo conectar tan fácilmente con ellos. Él no miraba a nadie con ojos distintos, todos eran iguales para él”.

Al continuar con el tour, la misión de pasar una noche en Skid Row tuvo que ser eliminada por la cantidad de gente que seguía apareciendo de todos lados, según explicó Klossen.

“La gente nos seguía de todos lados y seguían apareciendo, no sabía de donde provenían. Cuando entramos al San Julian Park, en solo minutos había por lo menos 200 personas ahí y seguramente iba a seguir creciendo. Escuchaba las conversaciones que ocurrían en español también y uno le decía al otro de la presencia de Kobe”, recordó sonriendo. “Tuve que hablar con su anillo de seguridad porque él quería dormir ahí en el parque y eso iba a ser imposible. Le dijimos que no íbamos a poder hacerlo”.

En la relación de las contribuciones, Klossen dijo que era difícil “cuantificarlas”, pues sus acciones permitieron que la gente hasta el día de hoy hablara de esa visita y motive a la gente a colaborar con la Misión, buscando siempre el apoyo sobre todo para los niños.