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EEUU

Trump pide a Sessions que ponga fin a la investigación de Mueller por Rusia, y surgen fantasmas de intento de obstrucción

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El presidente Trump hace una pausa durante un mitin de campaña en el Florida State Fairgrounds Expo Hall, el martes en Tampa, Florida (Evan Vucci / Associated Press).

(Associated Press)

El presidente Trump pidió al procurador general Jeff Sessions que detenga “esta cacería de brujas arreglada en este momento”, lo cual alentó nuevas quejas de que el mandatario intenta obstruir la investigación sobre la interferencia electoral de Rusia y la posible complicidad de su campaña.

Según informes, Trump ya es investigado por posible obstrucción de la investigación sobre Rusia, dirigida por el fiscal especial Robert S. Mueller III. Su tuit del miércoles 1 de agosto por la mañana, fue la declaración más explícita del presidente hasta la fecha, aparentemente dirigida a lograr que su procurador general, el principal funcionario de la ley del país, ponga fin a la investigación.

El tuit, junto con varios otros que también publicó el miércoles por la mañana, refleja los ataques acelerados del mandatario a la pesquisa, que según su criterio está teñida de parcialidad. Estos coincidieron con el segundo día del juicio de Paul Manafort, expresidente de campaña de Trump, por 18 cargos de evasión de impuestos, fraude bancario y conspiración.

“Esta es una situación terrible, y el fiscal general Jeff Sessions debe detener esta cacería de brujas arreglada en este momento, antes de que siga manchando a nuestro país. Bob Mueller está totalmente en conflicto, y sus 17 demócratas enojados que están haciendo un trabajo sucio, son una deshonra para Estados Unidos”, escribió Trump.

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El juicio de Manafort continuó en Alexandria, Virginia, con el testimonio de varios testigos más para la fiscalía, incluido un asesor político que trabajó con él en Ucrania para el gobierno pro Rusia en ese momento, un agente del FBI que ayudó a registrar su apartamento en 2017, y un empleado de una tienda de ropa masculina de alta gama que afirmó que Manafort pagaba sus trajes a medida con transferencias electrónicas desde cuentas en el extranjero.

Los fiscales acusaron a Manafort de utilizar más de 30 cuentas de este tipo en tres países extranjeros: Chipre, las Seychelles y San Vicente y las Granadinas, para evitar el pago de impuestos a Estados Unidos por un ingreso de $15 millones de dólares.

El presidente sugirió en un tuit, que Manafort estaba siendo tratado peor que Al Capone, el famoso gángster de Chicago de la época de la Ley Seca, que también fue procesado por evasión de impuestos. "¿Dónde está la conspiración rusa?”, agregó el mandatario.

Los tuits de Trump llevaron al representante Adam B. Schiff, de Burbank, el principal demócrata del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, a acusarlo de obstrucción con “ocultamiento a plena vista”.

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“El presidente de Estados Unidos acaba de pedirle a su procurador general que ponga fin a una investigación en la cual el mandatario, su familia y su campaña pueden estar implicados”, tuiteó Schiff. “Este es un intento de obstruir la justicia escondiéndose a simple vista. EE.UU. nunca debe aceptarlo”.

Según el Departamento de Justicia, un primer mandatario no puede enfrentar cargos penales mientras está en el cargo. Pero dependiendo de lo que Mueller descubra, incluso sobre la obstrucción, el Congreso podría decidir llevar adelante un juicio político (impeachment). El presidente Clinton fue acusado de ese modo por la Cámara de EE.UU. por perjurio y obstrucción en 1998, un momento en que el Congreso también estaba bajo el control de los republicanos, aunque el Senado votó a favor de la absolución.

En oposición al tuit de Trump, Sessions no tiene poder para poner fin a la investigación porque se recusó de la investigación de Rusia hace más de un año. El fiscal general adjunto Rod J. Rosenstein se hizo responsable de ella, designó a Mueller y supervisa su trabajo.

“Es un tuit que se llevará el viento, porque Sessions ya se retiró de la investigación de Rusia”, aseveró John Yoo, un profesor de derecho de la Universidad de Berkeley, que trabajó en el gobierno durante la presidencia de George W. Bush.

Aun así, el episodio obligó una vez más a la Casa Blanca y los aliados de Trump a defender un tuit presidencial destinado a socavar la investigación.

Aunque la Casa Blanca y el Departamento de Justicia han señalado anteriormente que los tuits de Trump son declaraciones oficiales de la presidencia, su abogado, Rudolph W. Giuliani, respondió a estos últimos como ya lo hizo antes, descartando las sugerencias de que podrían utilizarse como evidencia de obstrucción. “El presidente expresó su opinión por su medio favorito para hacer valer su derecho a la libertad de expresión de la Primera Enmienda”, declaró Giuliani en una entrevista. “Dijo ‘debería’, no ‘debe’, y no se emitió ni se emitirá ninguna orden presidencial”.

El letrado también remarcó que habló con Trump para estar seguro de que éste no estaba emitiendo una orden. “Hablé con él para asegurarme de que estuviera en la misma sintonía que nosotros”, comentó Giuliani, y el presidente le indicó que no le estaba ordenando a Sessions que actuara.

El domingo, Giuliani agregó en “Face the Nation”, de CBS, que todos los tuits de Trump “no equivalen a nada”. “Obstrucción por tuits no es algo que funcione muy bien. Generalmente la obstrucción es secreta, es clandestina, es corrupta”, dijo.

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Durante meses, los abogados de Trump también argumentaron que es imposible para el presidente obstruir la justicia porque su autoridad constitucional se extiende sobre el Departamento de Justicia. Eso le permite dar instrucciones a los funcionarios sobre dónde enfocar sus recursos, o despedirlos, como ocurrió con James B. Comey cuando era director del FBI, en 2017. Esa destitución derivó en el nombramiento de Mueller como fiscal especial.

El tuit del miércoles fue un recordatorio de la indómita ira de Trump hacia Sessions, por haberse rehusado a supervisar la investigación de Rusia. Ello ocurrió el 2 de marzo de 2017, mientras miembros de ambos partidos y expertos legales sostuvieron que debería haberlo hecho.

En ese momento, Sessions apuntó a las regulaciones del Departamento de Justicia para explicar que, como uno de los primeros y más activos partidarios de Trump, no debía participar en la investigación. Anunció la decisión después de la controversia sobre sus propios contactos no revelados durante la campaña y la transición postelectoral con el embajador ruso en ese momento, Sergey Kislyak.

Hace dos meses, Trump tuiteó que debería haber elegido un fiscal general que no necesitara recusarse. "¡Desearía haberlo hecho!”, escribió.

Joseph di Genova, un exfiscal de Estados Unidos que estuvo a punto de ser contratado para representar a Trump, aseguró que el presidente estaba “completamente disgustado” con Sessions. “No le gustan las personas débiles”, afirmó DiGenova en una entrevista con The Times. “Y cree que Jeff Sessions es extremadamente débil, en lugar de un líder competente”.

En sus últimos tuits, Trump también citó las críticas a la investigación por parte de Alan Dershowitz, un profesor de la Escuela de Derecho de Harvard, que con frecuencia lo defiende por televisión. En una entrevista, Dershowitz también dudó de que los tuits de Trump puedan ser vistos como un acto de obstrucción. “No se puede obstruir la justicia al ejercer abiertamente los derechos de la Primera Enmienda y criticando públicamente a un fiscal, así se esté en lo cierto o no”, expuso. “La obstrucción de la justicia generalmente se comete desde la oscuridad, así que creo que ambas partes están un poco exasperadas aquí".

Dershowitz también reconoció que Trump se equivocó al sugerir que Sessions puede poner fin a la investigación. “Uno no puede recusarse y tomar decisiones sobre el mismo tema”, consideró.

Para Stephen Vladeck, profesor de derecho de la Universidad de Texas, Trump necesitaría tomar distintos pasos para detener la requisa. Podría darle la orden a Rosenstein y despedirlo si no cumple, dijo, o podría intentar reemplazar a Sessions por alguien que no tenga un conflicto de intereses, permitiendo que esa persona ordene a Rosenstein el cierre de la investigación de Mueller.

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Manafort es la primera persona en enfrentar un juicio por cargos derivados del trabajo del fiscal especial. Los fiscales afirman que evadió los impuestos sobre los ingresos obtenidos mientras trabajaba como consultor político en Ucrania, y luego se apoyó en el fraude bancario para mantener su lujoso estilo de vida después de que el autócrata para el que trabajaba huyó a Rusia, en 2014.

El agente especial del FBI Matthew Mikuska describió este miércoles la requisa matutina en el apartamento de Manafort, en julio de 2017. Los agentes llegaron a la puerta de Manafort a las 6 a.m. y golpearon tres veces, indicó. Al no recibir respuesta, abrieron la puerta con una llave y encontraron a Manafort y su esposa en el interior.

Los agentes incautaron numerosos documentos durante la búsqueda, incluida una solicitud de préstamo de 2016 de Manafort al Banc of California, facturas por trabajos de renovación de viviendas y transferencias electrónicas desde Chipre a las compañías de Manafort.

Maximillian Katzman, de 29 años, gerente de una boutique de ropa masculina de lujo en Manhattan, testificó que Manafort era uno de los cinco clientes principales de la tienda y el único que pagaba sus cuentas a través de transferencias internacionales.

Katzman fue la primera de las seis personas que testificaron acerca del estilo de vida lujoso de Manafort, financiado a través de cuentas en el extranjero. Stephen Jacobsen afirmó que le pagaron al menos $3 millones por proyectos de mejoras del hogar en varias casas de Manafort, y Ronald Wall testificó que Manafort era un “muy buen cliente” en la tienda de ropa House of Bijan.

El juicio parecía avanzar a mayor ritmo del previsto y los fiscales consideran que podrían concluir con la presentación de evidencias en la segunda semana de agosto.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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