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Muere la legendaria Flor Silvestre

La cantante mexicana Flor Silvestre en una imagen de archivo.
(Facebook de la artista)

El mundo de la música se tiñe de luto ante la noticia del fallecimiento de Guillermina Jiménez Chabolla, más como conocida Flor Silvestre, y distinguida no solo por ser la madre del popular cantante mexicano Pepe Aguilar, sino sobre todo su brillante pasado musical.

Se sabe hasta ahora que la renombrada vocalista y actriz dejó de existir a los 90 años de edad en su rancho El Soyate, ubicado en Zacatecas, México, y se asegura que sus restos serán enterrados al lado de los de su esposo Antonio Aguilar, que dejó de existir en el 2007. Hasta el momento, Pepe no se ha expresado sobre el hecho en sus cuentas de las redes sociales, pero su oficina de prensa envió un comunicado a los medios confirmando la lamentable pérdida.

“Con profundo dolor les queremos comunicar que hoy por la mañana, apaciblemente y por causas naturales en su casa en Zacatecas, falleció la actriz y cantante Flor Silvestre a los 90 años de edad. La familia Aguilar agradece las muestras de cariño que siempre tuvieron para la señora Flor y les pedimos respeto y comprensión en este momento que están viviendo”, señaló el documento.

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Chabolla, que nació el 16 de agosto de 1930 en Salamanca, Guanajuato, deja tras de sí un legado de más de setenta años que se plasmó no solo en su papel estelar como parte de la llamada Época de Oro del Cine Mexicano, sino que se hizo extensivo a medios como la radio, la televisión, el teatro y, por supuesto, la música, ya que grabó cerca de 300 producciones discográficas en hasta tres sellos distintos.

“La Sentimental”, “La Voz Que Acaricia”, “El Alma de la Canción Ranchera” y “La Reina de la Canción Mexicana” fueron algunos de los adjetivos que se le dieron a lo largo de una fructífera carrera que la encontró firmemente afianzada en diversas vertientes del folklore azteca, y que le brindaron éxitos musicales como “Cielo rojo” (probablemente el más conocido), “Mi destino fue quererte”, “Renunciación” y “La basurita”.

En lo que respecta al séptimo arte, hizo más de setenta películas, compartiendo a veces la pantalla con tres de los comediantes más grandes de México, es decir, Cantinflas, Tin Tan y Resortes, a los que acompañó en títulos como “El bolero de Raquel” (1957), “¡Paso a la juventud! (1958)” y “El gran pillo (1960)”.

En “La cucaracha (1959), se le permitió cantar a dueto con la célebre María Félix, y “Ánimas Trujano” (1962) -que sigue siendo considerado su papel más importante en esta disciplina- le dio la oportunidad de formar parte de la segunda película mexicana nominada al Óscar en el rubro de mejor película de habla no inglesa. Interpretó a Catalina, una indígena oaxaqueña que se convertía en amante del personaje interpretado por el renombrado actor japonés Toshirō Mifune.

Cuando cumplió sus 90 años el pasado 16 de agosto, ella pidió que tomaran ‘película’ de la celebración, pensando que ese sería el último festejo de su vida

Otra de sus actividades favoritas fue participar como amazona en los habituales espectáculos ecuestres organizados por su esposo, que se extendieron hasta principios de los 2000 y que, en el plano local, se despidieron con una memorable presentación en la Arena Deportiva de Pico Rivera que todavía recordamos con cierta claridad.

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Aunque estuvo casada tres veces, fue su unión de casi cinco décadas con Aguilar la que le dio vida a Toño y Pepe, iniciando con ello una dinastía artística que se prolonga actualmente en la voz de Ángela Aguilar, quien es ya muy celebrada pese a su corta edad.


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