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México

¿Usted sabe dónde está California? Piense una vez más, sugiere un activista mexicano

San Jose del Cabo
Resorts y casas de lujo sobre una playa en San José del Cabo, México.
(Meghan Dhaliwal / For The Times)

Hace cientos de años, el estado mexicano de Baja California Sur era simplemente California, el primer lugar de la Tierra en tener ese nombre

Cuauhtémoc Morgan Hernández adora las impresionantes playas y el agreste paisaje desértico de la delgada península mexicana conocida en todo el mundo como “Baja”.

Sólo que, él no debe escuchar que se le llama así. Sí, su estado natal es Baja California Sur. Pero hace cientos de años era simplemente California, el primer lugar en la Tierra en tener ese nombre.

A Morgan, un periodista de 53 años, que reside en la ciudad costera de San José del Cabo y usa gafas, le parece una injusticia histórica que esa denominación sea ahora reclamada por el trigésimo primer estado de EE.UU.

Por eso, el año pasado lanzó una campaña a largo plazo con la intención de persuadir a los líderes de Baja California Sur de olvidar el ‘Baja’ y descartar el ‘Sur’.

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Cuauhtemoc Morgan Hernandez
“Si perdemos el nombre de California, perdemos nuestra historia”, afirma el periodista Cuauhtémoc Morgan Hernández, fotografiado en el exterior de uno de los edificios más antiguos del centro de San José del Cabo, México.
(Meghan Dhaliwal / For The Times)

“Es hora de volver a nuestro nombre original: California”, escribió en una petición destinada a los legisladores, en mayo pasado, en la que rechazó a ‘Baja’ y la consideró una “mutilación” impulsada por los intereses corporativos para vender la región a los turistas.

La legislatura estatal ha prestado poca atención a su petición. Sin embargo, tuvo la suerte de convencer a sus conciudadanos.

Varios medios de comunicación locales comenzaron a usar ‘California’ en lugar del nombre completo del estado mexicano en sus artículos, y un grupo de historiadores locales también respaldaron la causa.

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Aunque de ninguna manera se trata de un movimiento de masas, la idea de Morgan está ganando terreno. Eso se debe a que la batalla, en realidad, es por mucho más que un nombre.

Souvenir shop in downtown Cabo San Lucas
Constantino García, frente a su tienda de recuerdos en el centro de Cabo San Lucas, junto con sus hijos. García llegó del estado de Guerrero hace 30 años, y todos sus hijos nacieron en Baja California Sur, México.
(Meghan Dhaliwal / For The Times)

En las últimas décadas, el estado está tan lleno de estadounidenses que los precios inmobiliarios se establecen en dólares en lugar de pesos. Su floreciente industria turística atrajo a decenas de miles de trabajadores itinerantes de otras partes de México, que llevan consigo su propia comida, música y demás tradiciones culturales.

“Es una lucha para recuperar nuestra identidad”, remarcó Morgan. “Si perdemos el nombre de California, perdemos nuestra historia”.

El origen exacto del nombre California fue discutido durante mucho tiempo, y algunos historiadores afirman que deriva de la expresión en latín calida fornax, que significa horno caliente.

El consenso entre los académicos de hoy es que proviene de una novela del siglo XVI, “Las sergas de Esplandián”, del autor castellano Garci Rodríguez de Montalvo, que describía una isla llamada California, conocida por sus riquezas naturales así como por una tribu de poderosas mujeres al estilo amazonas.

Para los historiadores, los conquistadores españoles familiarizados con ese libro usaron la denominación California por primera vez alrededor de 1535, cuando desembarcaron en la península y comenzaron el primero de una serie de enfrentamientos violentos con las tribus locales.

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Según el historiador mexicano Carlos Lazcano, el nombre de California no se aplicó a lo que ahora es el estado estadounidense hasta 85 años después.

Baja California Sur
Un caballo come pastizales en la carretera, cerca de la playa de Cerritos, en Baja California Sur, México.
(Meghan Dhaliwal / For The Times)

Durante mucho tiempo, los españoles emplearon California para referirse a toda la región, desde el extremo sur de la península hasta la actual frontera de Oregon.

Los misioneros católicos que llegaron en la década de 1700 para evangelizar a la población indígena finalmente dividieron el territorio en dos y llamaron a la parte norte ‘Alta California’ y a la península sur ‘Baja California’.

Estados Unidos tomó Alta California en el Tratado de Guadalupe Hidalgo, de 1848, que puso fin a la guerra entre ese país y México. Dos años después, Alta California abandonó el ‘Alta’ y se convirtió en un estado.

Baja California fue un solo territorio mexicano hasta 1930, cuando se dividió en dos partes que finalmente obtuvieron la condición de estado. La parte norte mantuvo la denominación de Baja California, mientras que la otra finalmente se convirtió en Baja California Sur.

La región permaneció escasamente poblada; un lugar donde muchos residentes se sentían olvidados por el gobierno federal.

Playa Medano in Cabo San Lucas
Los turistas se pasean por la playa del Médano en Cabo San Lucas, Baja California Sur.
(Meghan Dhaliwal / For The Times)
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La población comenzó a crecer gracias a las oleadas de inmigrantes, incluidos miles de chinos que no pudieron ingresar a EE.UU debido a las políticas de inmigración xenófobas.

Verónica Castillo-Muñoz, profesora de historia en la Universidad de California en Santa Bárbara, destacó que la identidad de la región siempre ha sido compleja y fuertemente influenciada por personas que vienen de otros lugares. “Incluso entre aquellos que afirman ser de Baja California, sus padres a menudo vinieron de otro lugar”, expuso.

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Morgan nació en la cima de la península, en la ciudad fronteriza de Mexicali, de padres provenientes del estado de Michoacán.

Finalmente, la familia se mudó al sur, a la ciudad de La Paz, donde su padre fundó un periódico y quedó tan fascinado con la historia y la belleza de su hogar adoptivo que nombró a una de sus hijas California.

La región había sido durante mucho tiempo un destino turístico para los estadounidenses, atraídos por sus playas y la pesca deportiva de fama mundial. Bing Crosby, Clark Gable y Dwight D. Eisenhower vacacionaron allí.

Pero en la década de 1970, el desarrollo se aceleró.

El gobierno sedujo a las cadenas hoteleras estadounidenses para que construyeran propiedades en las playas, y los mega resorts pronto se extendieron a lo largo de la costa. Baja California Sur tenía habitualmente una de las mejores economías de México, pero en la actualidad registra un crecimiento económico seis veces superior al promedio nacional.

Documentary filmmaker Gabriel Fonseca Verdugo
El documentalista Gabriel Fonseca Verdugo junto a una pared en San José del Cabo, México, que según estima tiene al menos 200 años de antigüedad. (Meghan Dhaliwal / para The Times)
(Meghan Dhaliwal / For The Times)

Los impulsores de la región adoptaron un nuevo término pegadizo, ‘Baja’, para comercializar la zona entre los turistas estadounidenses y otros. Llamarlo ‘Baja California Sur’ podía confundirlos.

Casi de inmediato hubo una reacción negativa. En 1982, los legisladores estatales consideraron multar a las empresas que se referían a la región sólo como Baja, en lugar de usar el nombre completo del estado. Finalmente votaron en contra de ese plan.

El rápido aumento en los desarrollos de propiedades no le sentó bien a algunos lugareños.

El exceso de empleos atrajo a personas de todo México, especialmente de los estados pobres del sur del país, como Guerrero y Oaxaca. Los mexicanos que ya vivían en la región se quejaban de que a los recién llegados no les importaba integrarse. Muchos simplemente hacían dinero y se marchaban a casa.

El cineasta documental Gabriel Fonseca Verdugo recuerda con cariño los campamentos en la playa que hacía en su infancia junto con su familia, cada semana de Pascua durante las décadas de 1960 y 1970.

La larga franja de hoteles dificulta que los lugareños accedan a la playa hoy en día. La demanda de pescado fresco es tan alta entre los turistas que muchos residentes ya no pueden pagarlo.

Una vez que llegó todo el desarrollo turístico, la gente comenzó a vender el lugar como un destino”, comentó Fonseca. “La idea de comunidad desapareció".

Varias veces al año, el documentalista acompaña a un historiador local a las escuelas públicas del área, donde enseñan a los estudiantes el pasado del estado.

En una mañana reciente, él y Morgan se reunieron para tomar café y molletes, trozos de pan cubiertos con frijoles y queso, en la histórica plaza de San José del Cabo, e intercambiaron relatos sobre la historia de la región.

En un momento de creciente nativismo en todo el mundo, remarcó Morgan, él no quiere parecer intolerante. Su deseo de recuperar el nombre de California se trata de honrar el pasado, aclaró, y no de hacer que las personas no se sientan bienvenidas.

Por su parte, Fonseca apoya el cambio de nombre, pero lo más importante para él es restaurar el sentido de comunidad. El realizador recordó el huracán Odile, la tormenta de 2014 que azotó la región. “La gente necesitaba ayuda mutua”, dijo. “Pero ni siquiera sabían los nombres de sus vecinos”.

Mientras hablaban, la plaza comenzó a llenarse con la multitud habitual a la hora del almuerzo. Tanto los lugareños como los turistas bronceados que se toman un descanso de la playa abarrotaron los edificios históricos de adobe, que se convirtieron en restaurantes, farmacias y tiendas de recuerdos.

Morgan enumeró algunas de las preguntas que surgen sobre la propuesta de California, y explicó sus respuestas:

¿Cómo debería llamarse el estado mexicano superior?

Alta California.

¿Por qué la región debería volver a un nombre dado por los conquistadores españoles, en lugar de uno que honre las tradiciones de los pueblos nativos de la península?

Había varias tribus en la región que usaban diferentes nombres, y no sería justo elegir sólo a una.

Y luego, la pregunta que más escucha:

Si la península baja recuperara el nombre de ‘California’, ¿qué pasaría con el estado estadounidense homónimo?

Brasil, Colombia, Perú y Venezuela tienen estados o regiones llamadas ‘Amazonas’, y no hay confusión.

Morgan cree que los residentes del Estado Dorado eventualmente se adaptarían si Baja California Sur también se convirtiera en la vieja y sencilla ‘California’. “Con el tiempo”, dijo, “simplemente se le conocerá como California, México”.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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