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6 maneras en que los californianos pueden ayudar a salvar a la icónica mariposa monarca

Hay muchas formas sencillas de ayudar a la frágil colonia de mariposas monarca.
Hay muchas formas sencillas de ayudar a la frágil colonia de mariposas monarca.
(Ross May / Los Angeles Times; Getty Images; David Bryant)

Esto no es un simulacro. California está a punto de perder la mariposa monarca occidental y su misteriosa migración anual desde las regiones occidentales del continente hasta las zonas costeras entre Baja California y Mendocino.

La lista de culpables es larga: destrucción del hábitat, insecticidas, herbicidas y, sí, buenas intenciones, porque si alguna vez ha plantado un vistoso algodoncillo naranja en el sur de California con el objetivo de ayudar a la monarca, considérese parte del problema.

¿Por qué deberíamos preocuparnos? En primer lugar, las orugas son una fuente de alimento fundamental para la mayoría de los pájaros cantores, que dependen en gran medida de estos insectos para alimentar a sus crías.

En segundo lugar, las mariposas, al igual que las abejas, son importantes polinizadores. Las mariposas monarca adultas beben el néctar de muchas flores y, mientras revolotean entre ellas, también esparcen polen, ayudando a las plantas a producir semillas, que igualmente alimentan a las aves y a otros animales salvajes y, por supuesto, ayudan a la planta a reproducirse.

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Medio Ambiente

Y, en tercer lugar, las mariposas son sencillamente hermosas, especialmente la monarca con sus alas anaranjadas bordeadas de negro con puntos blancos. ¿Puede nuestro mundo permitirse perder algo tan milagroso?

Afortunadamente, hay cosas que los jardineros y dueños de plantas del sur de California pueden hacer para ayudar a las monarcas a sobrevivir, como eliminar cualquier uso de pesticidas o herbicidas en su propiedad, pero primero un poco de antecedentes:

Las mariposas monarca del este son bien conocidas por su famosa migración desde las regiones del este y el centro de Estados Unidos a México cada invierno, donde se congregan por miles para aparearse y mantenerse templadas. Su número ha disminuido considerablemente, de 384 millones en 1996 a 60 millones en 2019.

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Pero sus primas, las mariposas monarca occidentales, han sufrido un declive más terrible.

El número de monarcas occidentales ha estado disminuyendo constantemente durante décadas, desde 1.2 millones en 1997 hasta 30.000 en 2019, pero los resultados más recientes del 24º Conteo del Día de Acción de Gracias de las Mariposas Monarca Occidentales son asombrosos: solo 1.914 mariposas en total, por debajo de los millones que solían migrar desde el noroeste del Pacífico y el centro de California para pasar el invierno a lo largo de la costa desde Mendocino en el norte de California hasta Ensenada en Baja California.

Uno de los hallazgos más inquietantes del pasado otoño se produjo después de que un incendio forestal arrasara la zona de Pacific Grove, también conocida como la Ciudad de las Mariposas, EE.UU, en plena temporada tradicional de migración.

Durante el conteo del Día de Acción de Gracias, no se encontró ni una sola mariposa monarca en Pacific Grove, una meca turística para la gente que viene a maravillarse con los enjambres de monarcas occidentales que se congregan durante el invierno, aferrándose a las ramas de eucaliptos y pinos para encontrar protección contra el frío y el viento.

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El número de mariposas monarca ha ido disminuyendo durante décadas en Pacific Grove, dijo Caleb Schneider, gerente de programas ambientales de la ciudad y gerente del Santuario de la Mariposa Monarca de Pacific Grove, y cree que los incendios inoportunos contribuyeron a la disminución del año pasado.

“En 1997 había 45.000 mariposas en nuestro santuario y ahora hay cero”, dijo Schneider. “Llevo aquí seis años y nunca tuve la oportunidad de ver cómo era realmente la agrupación de mariposas en Pacific Grove, donde históricamente las ramas eran arrancadas de los árboles porque había muchas mariposas. Estoy viendo la extinción de un fenómeno natural”.

Buenas noticias: hay cosas que podemos hacer como individuos, desde crear hábitats en nuestros patios y alféizares hasta presionar a nuestros líderes.

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Noticias frustrantes: es posible que tenga que arrancar las plantas de algodoncillo que pensaba que estaban ayudando.

La razón es la siguiente:

Las orugas monarca solo comen una planta, el algodoncillo, y muchos californianos han plantado el vistoso algodoncillo tropical (Asclepias curassavica) para ayudar. De hecho, la mayoría de los viveros del sur de California únicamente ofrecen algodoncillo tropical, una hermosa planta no autóctona con hojas plumosas de color verde púrpura y flores de color naranja intenso.

Pero los jardineros bien intencionados que plantan este tipo de algodoncillo en realidad están perjudicando, no ayudando.

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El problema es que el algodoncillo tropical no muere durante el invierno en climas templados como el del sur de California, según la Sociedad Xerces para la Conservación de Invertebrados. Eso permite que los protozoos parásitos (Ophryocystis elektroscirrha, o OE) se multipliquen en las plantas, que son consumidas por las orugas cuando nacen.

Cuando las orugas consumen demasiados parásitos OE, los científicos creen que esto enferma y debilita a las monarcas adultas, alterando sus patrones de migración, su éxito en el apareamiento, su capacidad de vuelo y su esperanza de vida. Además, los expertos afirman que el hecho de que el algodoncillo florezca durante el invierno también altera los patrones de migración de las mariposas.

En otras palabras, esos algodoncillos tropicales de hoja perenne hacen más daño que bien en el sur de California, dice Ron Vanderhoff, director general del vivero Roger’s Gardens en Corona del Mar. Por eso el vivero dejó de vender algodoncillo tropical hace un par de años.

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Además, el vivero ha puesto en marcha un programa de intercambio de algodoncillo. Cuando los algodoncillos nativos estén disponibles en primavera, Roger’s Gardens proporcionará una planta de algodoncillo nativo gratis a los clientes que traigan un algodoncillo tropical que hayan extraído de su jardín (solo una planta gratis por persona).

Vanderhoff dijo que comprende lo difícil que es arrancar plantas establecidas que parecen estar ayudando a las mariposas. “Las mariposas monarcas son un tema muy emotivo para mucha gente, y hay un público numeroso y ruidoso de personas que piensan que están haciendo lo correcto”, escribió en un correo electrónico a The Times.

“Es muy parecido a alimentar a los patos con una bolsa de migas de pan cada martes en el parque local. A los patos les encanta y ‘parece’ que está haciendo una cosa realmente amorosa y maravillosa, pero no es así. Está perjudicando a los patos”.

Si no puede soportar arrancar su algodoncillo tropical, córtelo hasta el suelo alrededor del Día de Acción de Gracias y manténgalo recortado hasta abril para matar cualquier parásito que hiberne, dice Travis Longcore, ecologista urbano y director científico del Urban Wildlands Group.

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Y no se desespere. Aquí hay seis cosas que las personas pueden hacer para ayudar a las mariposas monarca a sobrevivir y prosperar. Para obtener más información, consulte la guía de la Sociedad Xerces “Western Monarchs Are in Trouble. This Is How You Can Help”.

1. Cultive algodoncillo nativo

Consulte con los centros de jardinería, especialmente los viveros de plantas nativas, para ver cuándo sale a la venta su algodoncillo nativo, generalmente en abril. Consulte el Western Monarch Milkweed Mapper y siembre variedades autóctonas de su zona. No necesita un jardín para hacer esto.

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Puede hacerlo en macetas en un balcón, en el alféizar de una ventana o en el porche. Las variedades nativas más destacadas que se venden en el sur de California son el algodoncillo de hoja estrecha (Asclepias fascicularis), con racimos de diminutas flores rosas, el algodoncillo de California (Asclepias californica), con racimos de flores violáceas, y el algodoncillo de lana (Asclepias eriocarpa), con capullos peludos de color rosado o marfil.

También puede comprar semillas y sembrarlas en un lecho de jardín preparado o en un contenedor a finales del invierno o muy al principio de la primavera, especialmente antes de una lluvia, ya que el algodoncillo germina mal cuando hace calor. Consejo de siembra: mezcle estas pequeñas semillas con arena para facilitar su dispersión.

2. Asegúrese de que sea orgánico

Cualquiera que haya cultivado algodoncillo sabe que las plantas son un imán para los pulgones de color naranja brillante, hasta el punto de que algunos cultivadores mayoristas utilizan pesticidas sistémicos para producir hermosas plantas libres de insectos, dijo Vanderhoff, director general de Roger’s Gardens.

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El problema es que los propietarios se llevan las plantas a casa sin saber que están llenas de pesticidas que serán tóxicos para las orugas que se las coman. “No hay forma de ver una planta en un vivero y saber si ha sido tratada o no”, señala, así que busque plantas cultivadas orgánicamente. (P.D.: Los pulgones pueden verse feos, pero en realidad no hacen daño a la planta ni a las orugas, dicen los expertos. Si le molestan, elimínelos con un chorro fuerte de agua o, respire hondo y aplástelos con los dedos enguantados).

3. Presione a su centro de jardinería

Si un número suficiente de personas empieza a pedir algodoncillo nativo y deja de comprar la variedad tropical, los viveros responderán. Solo recuerde que no puede comprar algodoncillo nativo en invierno porque está inactivo, así que pida también semillas.

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4. Plante muchas flores de néctar

A diferencia de la oruga de una sola planta, las mariposas monarca adultas beben alegremente el néctar de muchas flores. La Sociedad Xerces ha creado una lista de plantas de néctar para las mariposas monarcas en el sur de California, que incluye plantas autóctonas resistentes a la sequía que resultan atractivas para muchas mariposas, como la salvia negra, los pétalos azules, los girasoles, la fleabane costera y las delicadas flores de la manzanita.

Otra buena opción: los alforfones autóctonos, cuyas flores favorecen a numerosos polinizadores. Y, de nuevo, no hace falta un jardín para hacerlo. Una jardinera con preciosas flores puede servir.

5. No intente “rescatar” a las monarcas

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Los científicos todavía están tratando de entender cómo las mariposas monarca saben cuándo y dónde migrar cada año, pero han descubierto que las mariposas criadas en el interior parecen perder su sistema de navegación innato y no pueden migrar correctamente, expuso Longcore de Urban Wildlands.

Entonces, si cría monarcas, coloque el recinto al aire libre. Lo mismo se aplica al traslado de las monarcas de un lugar a otro con la esperanza de ayudar a su supervivencia, dijo Schneider.

“Hemos tenido personas que literalmente han recogido monarcas en el Área de la Bahía y las han llevado a nuestro santuario [en Pacific Grove] para liberarlas, pero al migrarlas manualmente podrían estar haciendo más daño que bien”, destacó, al introducir enfermedades en la población silvestre y desorientar aún más a las mariposas.

Mariposas monarca occidentales agrupándose en el Santuario de la Mariposa Monarca de Pacific Grove en 2016.
Mariposas monarca occidentales agrupándose en el Santuario de la Mariposa Monarca de Pacific Grove en 2016, cuando se contaron 17.100 monarcas en el santuario.
(Connie Masotti)

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6. No utilice pesticidas ni herbicidas

El algodoncillo solía crecer de forma silvestre en las áreas agrícolas o junto a las carreteras, pero el uso de herbicidas para acabar con las malas hierbas ha destruido gran parte de la fuente de alimentación de las mariposas monarca, explica Longcore.

La llegada de los cultivos modificados genéticamente que pueden soportar los herbicidas ha facilitado a los agricultores la eliminación de las malas hierbas, pero también ha acabado con las “malas hierbas” beneficiosas que sirven de apoyo a los polinizadores, como las mariposas y las abejas.

Longcore señaló que insecticidas como los neonicotinoides, diseñados para matar insectos chupadores de savia, como los pulgones, parecen ser perjudiciales para las mariposas y otros polinizadores, ya que los residuos tóxicos se acumulan en el polen y el néctar de las plantas tratadas.

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La mejor medida, indicó, es evitar el uso de estos productos químicos en nuestros jardines y presionar a nuestros representantes y organismos gubernamentales para que eliminen su uso, ya que están devastando a los insectos beneficiosos que polinizan nuestros alimentos.

“Estamos envenenando a nuestros insectos, pero el sistema no funciona sin ellos”, enfatizó Schneider. “A menos que quiera enseñar a cientos de miles de niños de jardín de infancia a andar con pinceles y tomar muestras de polen de una flor a otra, no va a funcionar”.

Mariposas monarca occidentales en el Santuario de la Mariposa Monarca de Pacific Grove en 2016.
Mariposas monarca occidentales agrupándose en una rama de pino en el Santuario de la Mariposa Monarca de Pacific Grove en 2016.
(Connie Masotti)

El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE.UU anunció en diciembre que, aunque la mariposa monarca cumple los criterios para ser incluida en la lista de especies en peligro de extinción, no se agregará a la misma porque la agencia debe completar primero los planes para salvar a otras 161 especies en peligro de extinción.

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Básicamente, la agencia está obligada a ocuparse primero de esas otras especies, y no tiene recursos para hacer más.

La agencia revisará la situación de la mariposa monarca cada año “hasta que deje de ser un candidato”, según el anuncio. “Nuestro objetivo de conservación es mejorar las poblaciones de mariposas monarca, y alentamos a todos a unirse al esfuerzo”.

En resumen: ahora mismo, amigos, depende de nosotros.

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