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California: Hospitalizaciones por coronavirus alcanzan punto más alto en meses; variante Delta se propaga

Visitors to Chinatown wear masks
Los visitantes de Chinatown, en Los Ángeles, llevan mascarilla el sábado pasado.
(Myung J. Chun / Los Angeles Times)

Una oleada de nuevas infecciones por coronavirus está golpeando el sistema de salud de California, empujando las hospitalizaciones por COVID-19 a niveles no vistos desde principios de la primavera - dando nueva urgencia a los esfuerzos para frenar la transmisión, al tiempo que un creciente número de condados instan a sus residentes a utilizar mascarilla en ambientes interiores.

En todo el estado, el número de pacientes con coronavirus hospitalizados se ha duplicado en el último mes, y las cifras se han acelerado en las últimas dos semanas.

Sin embargo, incluso con el reciente aumento, el sistema sanitario del estado no está ni de lejos tan saturado como lo estuvo durante la oleada de otoño e invierno. Y muchos expertos en salud confían en que California no volverá a ver cifras de esa magnitud, dado el número de residentes vacunados.

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Pero con la continua propagación de la variante Delta, que las autoridades temen que pueda proliferar en las comunidades con menores tasas de inoculación, las próximas semanas son clave para determinar cuán potente puede ser el más reciente golpe de la pandemia.

Los recientes aumentos confirman que casi todas las personas que están enfermando gravemente de COVID-19 en este momento no están vacunadas.

“Esta es una pandemia de los no vacunados. Por lo tanto, si desean volver a la normalidad de una vez por todas, por favor, vacúnense”, dijo el gobernador Gavin Newsom a los periodistas el pasado martes.

El hecho de que cerca del 52% de todos los californianos estén ya completamente vacunados establece un límite a la cantidad de personas que siguen expuestas a una posible infección.

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La Dra. Christina Ghaly, directora de los servicios de salud del condado de Los Ángeles, dijo el martes que “las consecuencias individuales de la elección de no vacunarse pueden ser nefastas para esa persona, su familia y sus amigos”.

Ghaly dijo que ver un flujo continuo de pacientes con COVID-19, la gran mayoría de los cuales no están vacunados, desencadena una serie de emociones en los trabajadores de la salud que han estado durante mucho tiempo en la primera línea de la pandemia: frustración, tristeza y “un cierto nivel de incredulidad que, después del dolor y el sufrimiento que todos hemos visto... todavía hay personas que o bien no lo creen, o no creen que les puede afectar a ellos”.

Los californianos de mayor riesgo -sobre todo los ancianos- han sido vacunados en un alto porcentaje. Pero las cifras descienden para los segmentos más jóvenes de la población, y los niños menores de 12 años todavía no pueden ser vacunados.

“Creo que la gente piensa: ‘Bueno, no me voy a enfermar tanto. Voy a estar bien. No voy a morir de COVID; soy joven; estoy sano’”, comentó Ghaly. “Y puedo decirles que ojalá sea así, pero no necesariamente será lo que suceda”.

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Entre el 22 de junio y el 6 de julio, el número diario de pacientes con COVID-19 hospitalizados en California pasó de 978 a 1.228, un aumento de casi el 26%, según muestran los datos estatales.

En las dos últimas semanas, el recuento diario aumentó un 76% más, alcanzando los 2.164 hasta el lunes.

Las unidades de cuidados intensivos de California también se están llenando. Hasta el lunes, 552 personas con coronavirus estaban en las UCI de todo el estado, más del doble que hace un mes.

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Las últimas cifras aún palidecen en comparación con el pico de la última oleada, cuando más de 21.000 pacientes con COVID-19 se agolparon en los hospitales y casi 4.900 personas estuvieron en las UCI.

Las autoridades llevan tiempo caracterizando la transmisión del coronavirus como una peligrosa cadena: El aumento del número de infecciones desencadena el correspondiente incremento de las hospitalizaciones una o dos semanas después y, finalmente, un repunte de las muertes.

Sin embargo, las inoculaciones tienen el poder de interrumpir esa cadena. Hay una gran cantidad de datos académicos que demuestran el alto nivel de protección que ofrecen las vacunas, especialmente cuando se trata de prevenir enfermedades graves y muertes.

“Tenemos las herramientas para acabar con esta epidemia. Depende de nosotros utilizarlas al máximo”, declaró el martes ante una comisión del Senado el Dr. Anthony Fauci, principal experto en enfermedades infecciosas del gobierno estadounidense.

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En el condado de Los Ángeles, por ejemplo, el número de pacientes hospitalizados por COVID-19 se ha duplicado con creces en el último mes.

Sin embargo, de los casi 4.8 millones de personas de todo el condado que habían sido vacunadas en su totalidad hasta el 13 de julio, solo 213 -o el 0.0045%- acabaron siendo hospitalizadas por COVID-19.

En el condado de Ventura, el Dr. Robert Levin, funcionario de salud, dijo que los datos recientes muestran que los residentes no vacunados tienen 22 veces más probabilidades de ser infectados y hospitalizados que aquellos que se han vacunado.

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“Todos los miembros de la comunidad deben tomar medidas para protegerse a sí mismos y a otros contra este virus potencialmente mortal”, dijo el pasado lunes.

Los hospitales del condado de San Bernardino también están “viendo un número creciente de pacientes con COVID-19 y, si las estadísticas nacionales son una indicación, todos ellos no están vacunados”, según el director interino de Salud Pública, Andrew Goldfrach.

“Lo que todo el mundo debe reconocer es que no podremos acabar con esta pandemia hasta que hayamos vacunado a la gran mayoría de nuestra población”, dijo Goldfrach en una reciente actualización de la situación. “Así fue con la poliomielitis, así fue con la viruela, así fue con el sarampión, y hará falta una vacunación masiva para eliminar el COVID-19. La verdad es que está en nuestras manos detener la enfermedad y las muertes”.

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La Dra. Rochelle Walensky, directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU, ha afirmado que más del 97% de las hospitalizaciones por COVID-19 en todo el país corresponden a personas no vacunadas.

Al igual que las hospitalizaciones, los casos de coronavirus han repuntado en todo el estado durante el último mes, aunque no son ni de lejos tan elevados como los anteriores.

Durante el período de una semana que terminó el lunes, California reportó un promedio de 4.200 nuevos casos por día, más de cuatro veces el nivel de mediados de junio.

Durante el punto álgido de la oleada de otoño e invierno, el estado registraba más de 40.000 casos diarios en promedio.

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Y muchos expertos creen que el sistema sanitario está mejor blindado contra un repunte de las infecciones esta vez, en gran parte debido a las vacunas.

Lo que más preocupa ahora es la variante Delta, que se cree que es dos veces más transmisible que las cepas convencionales del coronavirus. A pesar de haber llegado al estado hace poco, se ha convertido rápidamente en la variante dominante en California.

Al igual que otras variantes, Delta es el resultado de mutaciones naturales que se producen a medida que el coronavirus se replica y se propaga. La reducción del número de infecciones, según Ghaly, limita las posibilidades de que el virus se adapte de forma aún más peligrosa.

“El virus no puede mutar sin un huésped. No muta sobre la superficie de una mesa; no muta dentro de una gota respiratoria en el aire”, señaló.

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Dado el riesgo que supone el Delta para quienes aún no se han vacunado del todo, 16 condados -entre ellos Ventura, Santa Bárbara, Sacramento, San Francisco y Santa Clara- instan ahora a todos los residentes, incluso a los que están totalmente vacunados, a utilizar mascarilla en lugares públicos cerrados como tiendas de comestibles, cines y comercios.

El condado de Los Ángeles está exigiendo el uso de mascarilla en esos lugares.

Todos estos condados han ido más allá de la orientación emitida por el Departamento de Salud Pública de California, que sigue aconsejando que los residentes totalmente vacunados pueden dejar de usar mascarilla en casi todas partes, aunque los residentes no inoculados todavía deben colocarse el cubrebocas en los espacios públicos interiores.

Cuando se le preguntó sobre la posibilidad de emitir un nuevo mandato de uso de mascarilla en todo el estado, Newsom dijo que “si podemos conseguir que más personas se vacunen, la respuesta es inequívoca: No lo necesitaremos”.

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“No estamos buscando hacer ningún distanciamiento físico, ningún distanciamiento social. No buscamos cerrar nada. Estamos totalmente comprometidos con que nuestros hijos vuelvan a la escuela en persona, para recibir instrucción”, dijo. “Pero tenemos que conseguir que se vacune más gente”.

Mientras que la campaña de vacunación ha entrado en gran medida en una fase crítica -una en la que los funcionarios, en cooperación con los grupos comunitarios y los líderes locales, están trabajando sobre el terreno para responder a las preguntas, disipar la desinformación y crear confianza en la vacuna-, algunas áreas están adoptando un enfoque diferente, al menos cuando se trata de sus empleados.

Pasadena exigirá a todos los empleados de la ciudad que se vacunen contra el COVID-19 una vez que las vacunas reciban la aprobación federal, es el primer municipio del sur de California que dará ese paso.

San Francisco ya ha ordenado que todos los trabajadores de “entornos de alto riesgo”, como hospitales, residencias de ancianos y cárceles, se vacunen completamente antes del 15 de septiembre.

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Los 35.000 trabajadores de la ciudad -incluidos policías, bomberos, conserjes y empleados- también tendrán que vacunarse o correrán el riesgo de perder sus puestos de trabajo una vez que la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU haya aprobado formalmente la vacuna.

Sin embargo, la gran mayoría de las ciudades y condados aún no han adoptado esa táctica.

La Dra. Muntu Davis, responsable de salud del condado de Los Ángeles, dijo la semana pasada que “reconocemos que no todo el mundo se va a vacunar, y lo aceptamos. Es una decisión personal en este momento”.

Pero, añadió, “si tomas la decisión de no vacunarte, asegúrate de hacer todo lo posible para reducir el riesgo, especialmente ahora”.

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Los redactores del Times Faith E. Pinho y Rong-Gong Lin II contribuyeron a este informe.

Para leer esta nota en inglés haga clic aquí


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