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Columna: Una “proliferación sin precedentes” de estafas por coronavirus está barriendo la nación

Las llamadas de estafas por COVID-19 están en aumento como resultado de personas encerradas en sus hogares.
Las llamadas de estafas por COVID-19 están en aumento como resultado de personas encerradas en sus hogares, advierten las autoridades.
(Dreamstime)

Los funcionarios advierten que las llamadas fraudulentas y las estafas de COVID-19 están aumentando como resultado de que la gente se quede en casa.

Ahí estás, sentado en tu casa cerca del teléfono o frente a tu computadora, trabajando de forma remota o simplemente tratando de evitar el aburrimiento en medio de la pandemia.

Eso es lo típico de muchos, si no de la mayoría de los estadounidenses.

También te hace una posible víctima.

Solo pregúntale a Phil Moore. El otro día, el hombre de 73 años, me dijo que ahora recibe unas 10 llamadas fraudulentas a la semana, generalmente usando un número de teléfono “falso” diseñado para engañar a su sistema de identificación de llamadas.

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“Simplemente me sorprende que el gobierno no haya hecho nada al respecto”, dijo Moore con ira apenas contenida.

De hecho, los funcionarios del gobierno son conscientes de que no solo aumentan las llamadas fraudulentas como resultado de que muchos de nosotros estamos atrapados en casa, sino que ha habido un incremento constante en las estafas relacionadas con el coronavirus y el COVID-19.

La Comisión Federal de Comercio le dijo a los legisladores en Capitol Hill recientemente que ha recibido más de 131.000 quejas hasta la fecha relacionadas con la pandemia.

Entre las cuestiones planteadas por los consumidores, dijo la agencia, están las quejas que involucran “reclamos de salud sin fundamento, llamadas automáticas, preocupaciones de privacidad y seguridad de datos, organizaciones benéficas falsas, fraudes de compras en línea, estafas de ‘phishing’, estafas de trabajo en el hogar, estafas de crédito y préstamos hipotecarios falsos y préstamos estudiantiles”.

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Una de las preocupaciones más importantes, señaló la FTC, es el aumento de “impostores gubernamentales que intentan estafar a los consumidores con los cheques de estímulo económico”.

Dos meses después del primer caso confirmado de la enfermedad respiratoria mortal en California, el estado se está preparando para enfrentar lo que las autoridades de salud pública consideran que será el mes más cruel, un abril que augura un pico en la enfermedad y la muerte.

“A menudo es el caso de que, después de reportes de un problema de salud, emergen rápidamente publicidad engañosa o anuncios promocionando ‘curas milagrosas’”, declaró Andrew Smith, director de la Oficina de Protección al Consumidor de la FTC, en una audiencia en el Senado de Estados Unidos.

“La pandemia de COVID-19 ha puesto este escenario de causa y efecto a toda marcha”, manifestó.

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Al igual que Moore, últimamente he estado recibiendo un montón de llamadas automáticas fraudulentas, generalmente en forma de una grabación disfrazada de una llamada real de una compañía de tarjetas de crédito o un administrador de garantía.

La empresa de tecnología de Irvine, YouMail, que rastrea las llamadas automáticas mensualmente, dice que los estadounidenses recibieron 3.300 millones de llamadas automáticas en junio. Eso se traduce en más de 111 millones por día o 4.6 millones de llamadas automáticas por hora.

Hace poco informé que el volumen de llamadas automáticas parecía haber disminuido porque el coronavirus había cerrado centros de llamadas en el extranjero. Los expertos me dijeron que esto no duraría mucho porque las empresas de llamadas automáticas descubrirían cómo volver al negocio.

Aparentemente lo han hecho.

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En cuanto a los dudosos reportes de soluciones de salud al coronavirus, no busque más allá de mi reciente columna sobre las docenas de quejas recibidas por los funcionarios de California con respecto a los quiroprácticos que afirman que pueden remediar el coronavirus o COVID-19.

De hecho, no pueden, la Federación Mundial de Quiropráctica con sede en Canadá, que representa a los quiroprácticos en 89 países, declaró en marzo que “no hay evidencia científica creíble de que el ajuste / manipulación espinal quiropráctica confiera o aumente la inmunidad”.

Sin embargo, muchos empresarios dudosos continúan aprovechando los temores de la gente sobre la pandemia, prometiendo un puerto seguro cuando lo que realmente están ofreciendo es hundir su bote financiero.

El incremento en el número de contagios generó cierta preocupación sobre si el reinicio de la economía es demasiado rápido, y si la flexibilización de las órdenes de quedarse en casa podría causar nuevos brotes

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Smith de la FTC citó en su testimonio el ejemplo de Marc Ching, un empresario del sur de California con una historia controvertida como activista de los derechos de los animales.

Como escribí en abril, Ching aceptó una orden preliminar de la FTC que le impedía afirmar que cualquier producto vendido por su compañía de suplementos de Sherman Oaks, Whole Leaf Organics, “trata, previene o reduce el riesgo de COVID-19; o trata el cáncer; o cura, mitiga o trata cualquier enfermedad”.

La queja de la agencia contra Ching incluía una captura de pantalla del sitio web Whole Leaf Organics que promocionaba uno de sus suplementos como “la manera perfecta de fortalecer su inmunidad contra patógenos como el coronavirus”.

Este tipo de ofertas también han llamado la atención de la Administración de Alimentos y Medicamentos.

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“Nuestra experiencia con brotes previos, como la gripe porcina y la gripe aviar, ha demostrado que surgirán curas o elixires fraudulentos durante cualquier crisis de salud pública, vendida por personas sin escrúpulos que aprovechan los temores de los consumidores vulnerables”, expuso Catherine Hermsen, una alta funcionaria de la FDA.

“En los últimos meses, hemos visto una proliferación sin precedentes de productos fraudulentos relacionados con la pandemia de COVID-19, y más que nunca, Internet se está utilizando como el principal vehículo para comercializar estos productos no aprobados”, dijo.

La agencia de informes de crédito TransUnion manifestó en un informe reciente que las estafas en línea, como el ‘phishing’ y las organizaciones benéficas falsas, están en aumento debido a la pandemia, y que el 9% de los consumidores estadounidenses han sido víctimas de fraude desde el brote del coronavirus.

“Los estafadores siempre buscan capitalizar grandes eventos para llevar a cabo sus esquemas, y se ha hecho evidente a través de nuestra investigación que el COVID-19 es un tema excepcionalmente importante para el fraude”, aseguró Shai Cohen, vicepresidente sénior de fraude global y soluciones de identidad de TransUnion.

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El Times ha identificado un tercer vuelo a LAX en el que los funcionarios de salud pública en la fase inicial de la pandemia COVID-19 no alertaron a los viajeros de que estaban en riesgo de infección.

La FTC y los defensores de los consumidores dicen que es especialmente importante en un momento como este mantener la guardia alta. Eso incluye:

-Colgar las llamadas automáticas. Además, pregunte a su proveedor de servicios telefónicos qué recursos están disponibles para ayudar a mantener a raya a los estafadores, como el servicio de filtros de Nomorobo.

-Ignorar a cualquiera que afirme que tiene una cura para el coronavirus o COVID-19. No existe tal cosa todavía.

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-No caer en ningún esquema que implique enviar dinero a alguien que no conoces. Y si alguna vez se le indica que realice un pago con tarjetas de regalo, cuelgue.

-Nunca dar información personal, en particular información financiera, a extraños.

-No prestar atención a nadie que se declare por teléfono como funcionario del gobierno. El IRS, por ejemplo, nunca llamará con una demanda para que pague impuestos atrasados.

“Es demasiado”, me dijo un furioso Moore. “Alguien necesita hacer algo”.

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Las autoridades estatales y federales están haciendo todo lo posible. Pero si la pandemia nos ha enseñado algo, es que tenemos que protegernos.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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