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El ascenso de Bernie Sanders preocupa a los demócratas centristas en el Congreso

Bernie Sanders
El senador Bernie Sanders, candidato presidencial demócrata, y su esposa, Jane, celebran con simpatizantes en Manchester, New Hampshire.
(Associated Press)

El estatus de favorito del Senador Bernie Sanders tiene a los demócratas del Congreso preocupados de que les pueda costar la Casa Blanca y el control de la Cámara

La ubicación del senador Bernie Sanders, en la cima entre los candidatos que esperan reemplazar al presidente Trump en noviembre próximo, tiene a algunos miembros del partido demócrata preocupados de que sus políticas liberales les cuesten el control de la Cámara y la oportunidad de arrebatar el Senado a los republicanos este próximo otoño.

Algunos argumentan que si bien la nominación de Sanders como candidato presidencial demócrata generaría entusiasmo entre los votantes liberales ansiosos por derrotar a Trump, sería una drástica carga para las zonas conservadoras del país, donde los demócratas obtuvieron escaños recientemente que les dieron el control de la Cámara.

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“Eso me aterroriza”, afirmó el representante Juan Vargas (demócrata de San Diego), quien ha respaldado al ex alcalde de Nueva York Mike Bloomberg. “En esos distritos apenas ganamos; si [los demócratas] son etiquetados como socialistas, y si nuestro candidato se postula como un socialista demócrata, estos muchachos perderán. No tengo dudas”.

Su temor es que Trump vincule a todos los demócratas elegidos en el país con las políticas más progresistas de Sanders -un independiente de Vermont-, que incluyen el paquete ambientalista Green New Deal y Medicare para todos.

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Varios demócratas ganaron sus escaños en 2018 en áreas moderadamente demócratas o incluso un poco republicanas del país, promocionando políticas menos progresistas y con un enfoque lento en temas como la atención médica y el cambio climático.

Vargas y demócratas con inquietudes similares han comenzado a respaldar a otros candidatos presidenciales cuyo mensaje encuentran menos apasionado, particularmente al ex vicepresidente Joe Biden y a Bloomberg, quienes han generado oposición entre los progresistas.

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En Capitol Hill, los demócratas se están preparando para un proceso de nominación que podría durar meses y complicarse a medida que el partido decida si optará por un candidato progresivo o más moderado.

Y después de la carrera de 2016 -en la que los partidarios de Sanders nunca se entusiasmaron con la eventual nominada, Hillary Clinton-, los demócratas del Congreso están cada vez más nerviosos de que el partido repita su error y no se unifique a tiempo para las elecciones generales.

Quizá teniendo en cuenta lo ocurrido ese año, muchos demócratas elegidos optaron por no respaldar todavía durante las primarias a ningún candidato en particular, o han dicho que apoyarán a quien gane la nominación. Argumentan que a cualquier candidato demócrata le iría mejor entre sus votantes que a Trump, cuyo presupuesto publicado la semana pasada provocó una nueva oposición por sus recortes propuestos a los programas de salud y educación, que los demócratas apoyan.

“Cualquier [candidato] demócrata responsable que hable en contra de ese tipo de ruta hacia el desastre tendrá buenos resultados en mi distrito”, aseguró la representante Madeleine Dean (D-Pensilvania), que representa a un área históricamente republicana en las afueras de Filadelfia, ahora con tendencia demócrata.

Pero los miembros de la Cámara demócrata que ganaron en 2018 en partes del país donde Trump es popular probablemente tendrán que convencer al menos a algunos de sus votantes para que dividan su boleta, en pos de apoyarlos tanto a ellos como al presidente republicano. Ese tipo de voto compartido siempre es difícil, y podría ser aún más complejo si Sanders fuese el candidato presidencial demócrata.

“Al final del día, quién está en la cima de la boleta define la agenda del partido”, señaló la representante Ami Bera (D-Elk Grove), quien respaldó a Biden y ayuda a liderar el grupo de campaña de los demócratas responsables de conseguir la reelección de los demócratas más vulnerables.

“Mucha de esta gente en distritos competitivos no se postuló con Medicare para todos, y esas son políticas difíciles [de defender]. Tener a un socialista -así es como se describe a sí mismo, un socialista demócrata- probablemente lo convierte en una elección más dura”.

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Sanders y sus partidarios argumentan que esos demócratas no tienen nada de qué preocuparse. Afirman que una campaña de Sanders generaría una participación sin precedentes de votantes antes desinteresados.

“Cuando hay una gran cantidad de votantes, que es lo que creo que generará nuestra campaña, eso ayuda a todos, desde la parte superior de la boleta hasta la parte inferior”, señaló Sanders en una breve entrevista la semana pasada, mientras abandonaba la campaña electoral para emitir un voto en el Senado.

Los demócratas de base podrían romper con Sanders cuando lo necesiten, argumenta el representante Ro Khanna (D-Fremont), copresidente nacional de la campaña del senador. Más aún, se ofreció a sí mismo como un ejemplo de calma para los demócratas asustadizos. Khanna representa a Silicon Valley mientras sigue ayudando a liderar una campaña que pide la fracturación de las empresas tecnológicas y grava a los ricos.

“Lo que Sanders hará es darle a nuestro partido un tema unificador, ofrecerle la mejor oportunidad de ganar votantes sin títulos universitarios, independientes, votantes rurales, jóvenes. Será la parte superior más fuerte de la boleta”, dijo. “Obviamente, las personas no tienen que hacer lo mismo en sus propios distritos”.

Pero los demócratas que están preocupados por el ascenso de Sanders argumentan que la base ya está entusiasmada de emitir su voto este noviembre, y eso es debido a un hombre que no es demócrata en absoluto.

“Toda la energía proviene de Trump”, indicó el representante Scott Peters (demócrata de San Diego), quien apoya a Bloomberg. Del lado demócrata, “puede ser el candidato más agresivo. No se trata de un orador, se trata de alguien que sea creíble”.

Tal vez al ver la apertura en el Capitolio, Bloomberg realizó un esfuerzo significativo para ganarse el respaldo del Congreso. Ha visitado a varios grupos de legisladores, incluidos demócratas moderados y proempresariales, que podrían ser receptivos a su mensaje. En las últimas semanas, obtuvo al menos 13 respaldos de los demócratas del Congreso, particularmente entre aquellos cuyas campañas contribuyó fuertemente hace dos años. Sanders tiene al menos ocho avales de legisladores.

Pero Bloomberg se ha enfrentado a su propia reacción negativa, incluida la de la demócrata nueva pero con el más alto perfil en el Congreso. La representante Alexandria Ocasio-Cortez (D-N.Y.), que respaldó a Sanders, dijo que el ascenso de Bloomberg, impulsado por sus anuncios de campaña autofinanciados que cubren las ondas de radio en todo el país, “crea preguntas difíciles sobre conflictos de intereses”. “Sabemos que el dinero en política es un gran problema, un enorme problema”, señaló.

La preocupación por la nominación de Sanders simplemente surge porque es el favorito, agregó Ocasio-Cortez. “Si [la senadora Amy] Klobuchar lo fuese, o cualquier otro, habría mucho estrés sobre si los progresistas se unificarán en torno a eso. Del mismo modo, con Bernie como líder, hay estrés en torno a que más conservadores se unan por ese candidato”, expuso.

Tanto la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi (demócrata de San Francisco) como el líder de la minoría del Senado, Charles E. Schumer (demócrata de Nueva York), minimizaron públicamente cualquier preocupación sobre cómo se agitarán las elecciones primarias. “Siempre hay muchos agitadores”, dijo Schumer la semana pasada. “Verán en unos meses que los demócratas estarán fuertemente unidos, y nos enfocaremos como un láser en derrotar a Donald Trump”.

Para leer esta nota en inglés,haga clic aquí.


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