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‘Somos uno más de ustedes’: El pedido desesperado de un guardia de seguridad en The Grove, mientras los saqueadores atacaban las tiendas

Nordstrom en The Grove, después del saqueo.
(Dakota Smith / Los Angeles Times)

Los grandes almacenes fueron saqueados

Mientras los saqueadores atacaban el centro comercial The Grove, el sábado por la noche, dos guardias de seguridad en el exterior de la tienda Nike rogaban a los manifestantes que no entraran. “Somos uno más de ustedes”, afirmó uno de ellos.

Varias tiendas en el exclusivo centro comercial de Los Ángeles -ubicado junto al Farmers Market- se vieron afectadas, incluida Nordstrom. También se incendió un puesto de la policía dentro del lugar, pero las autoridades pudieron apagar las llamas antes de que se extendieran.

La multitud arremetió contra el centro comercial después de que la policía intentó empujar a algunos de los manifestantes convocados cerca de 3rd Street. Mientras los saqueadores ingresaban al área, por los altavoces externos de The Grove seguía sonando la música: los célebres crooners por los que el centro comercial es conocido.

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Durante unos 20 minutos los saqueadores irrumpieron en las tiendas y salieron con productos. En el Apple Store se veía a personas salir con cajas grandes; un hombre y una mujer tomaban productos de belleza de Sephora y los colocaban en una maleta.

Los grandes almacenes Nordstrom fueron saqueados también. Algunas tiendas, incluida Gap, acababan de reabrir sus puertas después de que los funcionarios levantaran recientemente las restricciones.

Cuando las patrullas arribaron a la entrada trasera del centro comercial, con sus sirenas encendidas, los saqueadores huyeron, llevando con ellos cajas de zapatos y prendas con sus perchas de plástico incluidas.

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Algunos trepaban por la colina en el cercano Pan Pacific Park y arrojaban su botín sobre la cerca.

Al otro lado de la calle, otro centro comercial se vio afectado. Cuando un manifestante sobre 3rd Street rompió la vidriera frontal de Whole Foods con un martillo, algunos gritaban: "¡No hagas eso! ¡Por favor!”, mientras que otros vitoreaban.

Para millones de personas que lo han visto desde el lunes, el último alegato de George Floyd al oficial de policía de Minneapolis, ahora acusado de su asesinato, fue un eco de las últimas palabras de Eric Garner: “No puedo respirar”.

Los manifestantes comenzaron a pelear entre ellos. Algunos que instaban a la paz crearon una barricada con carritos de compras en la entrada de la tienda para protegerla, pero momentos después, otro grupo saltó la barrera y derribó la puerta.

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Más de tres docenas de oficiales acudieron a la escena desde el lado oeste de la ciudad; con balas de goma lograron dispersar a cientos de manifestantes a toda velocidad.

"¡Dejen de correr!”, gritó un hombre, parado sobre un automóvil, con un megáfono. “¡Párense como una unidad! ¡Digan su nombre!”.

La policía y los manifestantes mantuvieron un tenso enfrentamiento cerca de The Grove. Además de las balas de goma, los oficiales golpearon a los manifestantes con bastones.

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Varias patrullas fueron incendiadas y otros vehículos resultaron destrozados. Los manifestantes tomaron un autobús de Metro y se subieron al techo para grabar desde allí videos del accionar policial.

En declaraciones a un periodista en The Grove, el sábado por la noche, el jefe de policía de Los Ángeles, Michel Moore, aseguró que entendía la ira y la frustración de la gente, pero que la ciudad necesitaba unir fuerzas.

“Esta no es la solución”, enfatizó, de pie junto a la tienda Nordstrom que había sido saqueada. “No hemos renunciado a L.A., y Los Ángeles no debería renunciar a sí misma. Podemos evitar esto... La vigilancia no soluciona este tipo de problemas sociales. Necesito que todos en Los Ángeles den un paso al frente ahora y sean parte de la solución”.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.

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