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California podría haber dejado atrás lo peor del coronavirus; ¿será duradero?

Nia Freeman, empleada de CycleBar, toma la temperatura de un ciclista antes de una clase de gimnasia en Culver City.
(AP)

Después de meses de cifras y pronósticos sombríos, California ahora parece estar en una ola de éxito contra el coronavirus, aunque los funcionarios expresan un optimismo cauteloso sobre el futuro para el estado.

Los hospitales de California registran actualmente la menor cantidad de pacientes con COVID-19 desde abril. El porcentaje de pruebas que arrojan resultados positivos es más bajo que nunca, una muestra de que el estado controló el aumento masivo que comenzó este verano.

“Estamos avanzando”, reconoció el gobernador Gavin Newsom en una conferencia de prensa este miércoles, mientras enumeraba múltiples métricas actuales del coronavirus “más bajas de lo que hemos visto en varios meses”.

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Pero estos signos de progreso también suscitan preocupación de que todo pueda cambiar. Muchas empresas están presionando por una reapertura más rápida, incluidos Disneyland, Universal Studios y otros parques temáticos, que escribieron una carta a Newsom esta semana instándolo a emitir pautas rápidamente para permitir el ingreso de visitantes nuevamente. También esta semana, un grupo de casi 300 gimnasios presentó una demanda contra el gobernador en protesta por su cierre prolongado.

Los expertos temen que las reaperturas puedan coincidir con la temporada de gripe, así como con algunas personas que se vuelven más complacientes en su vida cotidiana, reducen el uso de mascarillas o eligen asistir a reuniones que pueden propagar el virus. Tal relajación ya ocurrió antes, a fines de mayo y junio, y no hay razón para que se desarrolle de manera diferente esta vez, alegan.

“El virus es el mismo. Estos números que generamos son marcadores de la eficiencia con la que lo estamos evitando”, señaló un epidemiólogo de UC San Francisco, el Dr. George Rutherford. “No le estamos haciendo nada al virus, excepto evitarlo”.

Salud

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Idealmente, existe un equilibrio delicado a lograr, con restricciones suavizadas que provoquen solo un ligero incremento en el número de casos, que no abrumen al sistema de salud ni provoquen cientos de muertes. Pero California fracasó en su primer intento, por lo cual la pregunta es si podrá lograrlo esta vez.

En las últimas semanas, dado que gran parte de la atención del estado se centró en los devastadores incendios forestales, se lograron avances significativos contra el COVID-19.

El número de casos diarios cayó de más de 10.000 por día hace unos meses a menos de 3.000. La cifra de personas hospitalizadas con COVID se redujo de un máximo de 7.170 a fines de julio, a 2.821 este último martes, según el Departamento de Salud Pública de California.

“Todas estas son buenas noticias”, destacó el Dr. Timothy Brewer, epidemiólogo de UCLA. “Todo va en la dirección correcta, por lo cual, en lo personal, me siento optimista”.

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Brewer atribuyó el progreso a una combinación de cierres de empresas, uso de mascarillas, distanciamiento físico, más pruebas y un rastreo de contactos más rápido. Sin embargo, advirtió que si la gente socializó el Día del Trabajo sin atenerse a los cuidados, las cifras podrían comenzar a escalar en la dirección opuesta.

Tanto el fin de semana feriado del Día de los Caídos como el del Cuatro de Julio demostraron ser un caldo de cultivo para el coronavirus, debido a que la gente organizó celebraciones y compartió comidas con amigos y familiares. Pasarán unas semanas antes de que los datos muestren el panorama completo de lo que sucedió durante el último fin de semana festivo, remarcó. “Creo que hemos estado, como comunidad, haciendo un excelente trabajo, pero la fatiga aparece”, indicó.

Las tendencias también podrían cambiar a corto plazo si las evacuaciones de los incendios forestales llevaron a las personas a quedarse con sus amigos o familiares, o en refugios donde el patógeno podría propagarse fácilmente en lugares cerrados.

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Las pruebas en algunos lugares, incluido el condado de Los Ángeles, también se vieron limitadas debido a los cierres de sitios de realización debido al calor extremo y la peligrosa calidad del aire en los últimos días, algo que también podría afectar los números.

Suponiendo que las cifras se mantengan bajas, muchos condados pronto podrían comenzar a reabrir negocios. Los funcionarios estatales afirmaron el miércoles que esperan que varios condados obtengan luz verde la próxima semana para pasar a un nivel menos restrictivo, que permitiría más reaperturas.

Pero son las reaperturas las que impulsaron en gran parte el aumento a principios de este verano, señalan los expertos. A medida que los casos se dispararon en julio, Newsom se vio obligado a cerrar bares, zoológicos y museos, así como restaurantes en interiores en todo el estado, para frenar la propagación. Algunos condados, incluidos L.A. y Orange, también debieron cerrar gimnasios, lugares de culto, peluquerías y centros comerciales.

Aunque los estándares para la apertura en mayo fueron inteligentes y bien elaborados, la “deficiencia fue la falta de seguimiento diligente”, lo cual permitió retomar las actividades demasiado rápido, según el epidemiólogo de la USC, el Dr. Neha Nanda.

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A principios del verano, se permitió a los condados solicitar exenciones a los criterios que se habían establecido y, a menudo, abrieron varios sectores a la vez. En una sola semana de mayo, los funcionarios del condado de Los Ángeles dieron luz verde a los restaurantes para cenas en el interior, a salones de belleza y barberías, lugares de culto, compras en tiendas minoristas y centros comerciales, autocines y mercados de pulgas.

“Obviamente, aprendimos una lección”, remarcó Nanda.

Ahora Newsom exige que los condados sigan un plan paso a paso, con al menos tres semanas en cada nivel. Para pasar a una etapa menos restrictiva, deben cumplir con los criterios durante dos semanas seguidas. Si un condado pasa a un nuevo nivel pero luego no cumple con los criterios, volverá atrás, según el plan del gobernador.

El miércoles, el Dr. Mark Ghaly, secretario de Salud y Servicios Humanos de California, expresó que el condado de San Diego -uno de los pocos condados en el sur de California que pasó a un nivel que permite cenar en espacios interiores, ir a cines y gimnasios- parecía no cumplir el estándar requerido para permanecer en ese nivel.

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El experto señaló que si los números persisten, el condado podría verse obligado a cerrar esos negocios hasta que la situación mejore. “Si eso es lo que muestran los datos, eso es lo que esperará el estado”, añadió Ghaly. “Estamos alcanzando niveles de transmisión más bajos de lo que hemos visto en muchos meses, pero aún debemos mantener la guardia alta”.

Ghaly enfatizó que los hospitales deben mantener bajos los números de coronavirus para prepararse para el invierno y la temporada gripal, que podría llenar las camas. En los próximos días, el estado proporcionará una actualización sobre los parques temáticos y otros sectores que también intentan retomar sus actividades, indicó Newsom.

La lógica detrás de las reaperturas no es que la amenaza del coronavirus haya desaparecido, sino que algunas cosas pueden reabrir porque se vuelven menos riesgosas a medida que cae la propagación del patógeno. Por ejemplo, si todo el mundo tiene COVID-19 en una comunidad, ir a un restaurante se vuelve muy peligroso. Si solo una de cada 1.000 personas está infectada, el riesgo disminuye.

Ese es el equilibrio que los condados intentarán lograr durante los próximos meses: mantener los números lo suficientemente bajos para que el riesgo de realizar actividades no se dispare. Nadie sabe exactamente cómo lograr ese equilibrio y hay mucho en juego, advierten los expertos. “Mientras exista la transmisión comunitaria, siempre que sea superior a cero, el virus puede volver”, comentó Brewer.

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Iris Lee, redactora de planta de The Times, contribuyó con este informe.

Para leer esta nota en inglés haga clic aquí

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