Las lluvias dejaron un desierto lleno de vida; parque Anza-Borrego experimenta brote de innumerables flores

El desierto vive una súper floración en el parque Anza-Borrego

Las lluvias récord crearon condiciones ideales para una floración vigorosa, después de años de sequía.

Heather Slavey entrecerró los ojos mientras miraba las tierras yermas y sacudió la cabeza con asombro ante el paisaje natural, cargado de amarillos, rosas y morados. “Guau”, dijo. “Luce como salido de ‘El mago de Oz’”.

Slavey, quien trabaja en marketing para una firma de abogados, y su esposo, Robert, dejaron su hogar en San Diego temprano por la mañana este sábado y condujeron hacia el parque estatal Anza-Borrego. Tal como miles de personas de todo el sur del estado, hicieron la peregrinación al desierto este fin de semana para ser testigos de una “súper floración” única en la década, resultado de las fuertes lluvias del invierno.

“Es posible que sea la mayor en 20 años”, expuso el especialista en botánica Jim Dice, quien administra el centro de investigación de UC Irvine en el parque. “Ahora es la época ideal”.

Desde el 1 de julio pasado -comienzo del llamado ‘año lluvioso’-, la zona ha recibido más de siete pulgadas de agua, explicó Dice, y agregó que -con tres meses más por delante- ya superó notablemente su promedio anual de siete pulgadas. También colaboró que la zona haya experimentado suaves lluvias en lugar de grandes tormentas.

La universidad compró el centro de investigación hace seis años, y Dice sostiene que recién ahora está viendo muchas flores por primera vez, tal como la flor de mono Bigelow, la estrella arenosa y la alfombra morada.

En el campo sobre Henderson Canyon Road, que Slavey exploró con su esposo, el guardaparques Steve Bier dirigió una excursión de vida silvestre el sábado por la mañana. Bier informó al grupo -de unos 30 o más miembros- que, si miraban de cerca, podrían probablemente identificar 20 flores distintas; dientes de león amarillos, verbenas púrpuras y lirios blancos del desierto -el favorito de la mayoría-.

Mientras los visitantes tomaban fotos con sus celulares, Bier descubrió un escarabajo y se agachó en la arena para observarlo mejor. “Bueno”, dijo con voz fuerte. “No sé si se trata de John, Paul o Ringo”. Algunos se rieron; Bier sonrió, contento por el festejo de su broma.

Mientras el grupo caminaba hacia las colinas, un hombre hizo una pregunta sobre las flores: “¿Cuánto tiempo durará todo esto?”.

“Eso depende”, afirmó Bier. “Del calor, el viento y todos esos factores”.

Luego señaló una oruga negra y verde, que en poco tiempo se convertiría en un esfíngido. “Pueden diezmar todo este campo en poco tiempo”, explicó el guardaparques, y agregó que no había visto tantas de ellas como en años anteriores.

Mientras la caminata seguía, Bier se detuvo para señalar una hierba verde y frondosa, con flores amarillas tenues. “Esta es la perdición de nuestra existencia”, dijo. Envolvió su mano alrededor de la maleza invasora, llamada Sahara mustard, y tiró de ella hasta sacar del suelo su espesa raíz blanca, que se asemeja a un rábano.

En años anteriores, explicó Bier, la maleza mató toneladas de flores silvestres porque succiona el agua y los nutrientes. A menudo, los grupos locales recogen y tiran cualquier Sahara mustard que vean; lo cual ayuda, dijo el funcionario, aunque la hierba es persistente.

Para Borrego Springs -la pequeña ciudad rodeada por el parque- la súper floración ha creado algo de caos. JoAnn Maiter, empleada de medio tiempo de la cámara de comercio, señaló que no podía recordar cuántas llamadas telefónicas había respondido el viernes; decenas y decenas de ellas.

“Estamos ahogados. Ni siquiera se puede ingresar al centro de visitantes”, afirmó, y agregó que casi 300 personas habían firmado el registro de visitas hasta el viernes al mediodía. “Han venido de todas partes: Canadá, Minnesota, Chicago”.

Maiter resaltó que es la mayor cantidad de gente que registran desde 2008, cuando otra ronda de lluvias uniformes generó una buena floración.

El sábado fue aún más activo. Bier señaló que a las 6:30 a.m., cientos de personas ya se habían reunido en el parque en busca de consejos para hallar las mejores zonas. En el camino, el Oasis Inn Borrego tenía un letrero en su entrada: “LO SENTIMOS. NO HAY LUGAR”.

Para las 10 a.m., mientras las camisetas de todos estaban empapadas por los calurosos 92 grados de temperatura, la fila de autos serpenteaba por la colina hacia el parque y se extendía por millas. Una familia de Utah abandonó la tarea un par de millas antes de llegar al centro de visitantes; extendió una manta a la sombra de su vehículo y comenzó a disfrutar de unas galletas y sándwiches de jamón. Mientras señalaban el diseño de su tela -pequeñas flores- bromeaban que al menos eso era mejor que nada.

La Oficina del Sheriff del Condado de San Diego emitió una alerta de noticias el domingo en la cual solicitó al público visitar la floración durante días laborables. La cantidad de personas que se habían dirigido al parque estaba causando largas demoras en el tránsito, en parte porque algunos conductores se detenían en medio de la carretera para observar la floración.

A Ana García, quien condujo desde Escondido con sus amigos el sábado por la mañana, las flores la decepcionaron un poco. “Esperaba ver oleadas de color púrpura”, afirmó. “No puntos amarillos”.

“Sí”, agregó su amigo. “Esto no es lo que parecía en las redes sociales”.

García se encogió de hombros. “Pese a todo, es lindo”, aseguró.

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Traducción: Valeria Agis

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