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"Esto va a cambiar la forma en que se enseña a los niños", señaló Arne Duncan, secretario de Educación de Estados Unidos, en referencia a los nuevos exámenes nacionales. (Danny Johnston / Prensa Asociada)

California y otros 43 estados, con el incentivo de $330 millones en fondos federales, se sumaron el jueves a un plan para reemplazar los vilipendiados exámenes anuales estandarizados de matemática e inglés por nuevos exámenes nacionales que podrían medir mejor el aprendizaje de los alumnos y el desempeño de los maestros.

Ese mismo día, la Junta de Educación del Condado de Los Ángeles dio por primera vez a su superintendente la directiva formal de incluir los puntajes que sacan los alumnos en los exámenes como parte de la evaluación de los maestros. Ese cambio requeriría una negociación con el sindicato de maestros.

El alcance del proyecto para exámenes nacionales no tiene precedentes a esta escala. Por ejemplo, como los exámenes serán por computadora, se podrán ir haciendo las preguntas más o menos difíciles, según las respuestas ya dadas por el alumno. Además, se buscará evaluar la capacidad del estudiante para emplear sus propios criterios para pensar las cosas, así como su escritura, sus destrezas de investigación y hasta su capacidad de escuchar.

Se espera que los 44 estados participantes reciban los exámenes de matemática e inglés para el año lectivo de 2014-15. De ocurrir eso, los exámenes estatales que se producen a un costo millonario podrían volverse obsoletos. También se volverían redundantes los datos recopilados por años sobre el progreso de las escuelas.

Según Arne Duncan, el secretario de Educación de Estados Unidos, valdrá la pena hacer estos cambios con el objetivo de medir el rendimiento estudiantil con los estándares académicos nacionales adoptados este verano pasado por la mayoría de los estados. El sistema también significará un ahorro monetario a largo plazo, añadió Duncan, porque ya no será necesario que cada estado elabore sus propios exámenes.

"Esto va a cambiar la forma en que se enseña a los niños", afirmó Duncan durante una conferencia telefónica con periodistas. "Y, lo que es más importante, cambiará la forma en que brindamos apoyo a los maestros". El Secretario agregó que los nuevos exámenes rectificarán lo que más quejas ocasiona entre los maestros: "que los cuestionarios de opciones múltiples presionan a los maestros a enseñar cómo aprobar un examen que no mide las cosas realmente importantes".

Por ejemplo, una pregunta de examen de nivel avanzado pediría al estudiante que elija entre una lista de fuentes en red y que extraiga la información necesaria para escribir un breve informe de investigación relacionado con la consigna dada.

En Los Ángeles, un líder sindical criticó los exámenes estandarizados y el plan del distrito para usarlos en la evaluación de los maestros.

"Esto no es una herramienta educativa; es un arma educativa" que apunta a debilitar la seguridad laboral, afirmó Mat Taylor de United Teachers of Los Angeles. Taylor advirtió que en otros lugares estos esfuerzos se han usado para silenciar a los activistas gremiales y para limitar la enseñanza.

Según Taylor, esta "maniobra de distracción" dirigida a la evaluación de los maestros "nos impide hablar de las cuestiones de fondo", como la escasez de fondos y la falta de un aporte significativo de los maestros a la gestión escolar.

El debate sobre la vinculación de los resultados obtenidos por los estudiantes a la evaluación de los maestros se hizo más intenso tras la publicación en el Times de una serie de artículos basados en el "análisis de valor agregado" de los puntajes estudiantiles para un período de siete años lectivos. Un número creciente de distritos escolares ha adoptado el modelo, que compara de un año al otro los puntajes que obtienen los alumnos en los exámenes estandarizados para calcular la eficacia de los maestros. El Times también publicó una base de datos con las calificaciones de más de 6,000 docentes de tercero a quinto grado, algo que han criticado los líderes sindicales.

Steve Zimmer, ex maestro y miembro actual de la Junta de Educación, insistió en que el distrito tiene como meta implementar un proceso que beneficie a los maestros.

Con seis votos a favor, ninguno en contra y un miembro ausente, la Junta resolvió evaluar a los maestros mediante múltiples mediciones, incluyendo los puntajes de los alumnos y observaciones profesionales entre otras.

"Nos hacemos eco de la urgencia que sienten los muchos que han expresado, con distintos matices, su apoyo a una cultura más profesional y sustentada en los datos", expone el texto de la resolución redactada por Yolie Flores, miembro de la Junta.

Tanto en declaraciones públicas como en negociaciones informales, los líderes sindicales han reconocido que hay que reformular el sistema de evaluación de los maestros. Pero no han aceptado la inclusión de la fórmula de valor agregado.

Los funcionarios del distrito han dicho que esperan presentar una propuesta formal de negociación para el 14 de septiembre. [En su reunión del 14 de septiembre, la Junta de Educación autorizó por voto unánime el inicio de negociaciones formales con tanto el sindicato de maestros como el gremio de los administradores de escuelas para formular un sistema nuevo de evaluaciones. La junta quiere conseguir que se utilicen los resultados de los exámenes como parte de las evaluaciones del desempeño de los maestros. Los líderes sindicales se han opuesto a que se usen para ese fin.]

"Confiamos plenamente en que nuestros socios del sindicato encontrarán la manera de negociar con nosotros", indicó Flores.

El distrito ya se ha comprometido a comunicar confidencialmente a cada empleado su puntaje de valor agregado para octubre y a incluir los puntajes de cada escuela en el "boletín de calificaciones" que se sube a la red informática y se envía a los padres. Es posible que esos puntajes se elaboren con una fórmula distinta de la que usó el Times, aclaró el superintendente Ramón C. Cortines.

Duncan dijo que con la nueva era de exámenes se podrá calibrar mejor la eficacia docente, pero al mismo tiempo instó que cada sistema escolar siga trabajando con los datos que tiene a la mano, siempre y cuando se usen en combinación con otros elementos de análisis, no aisladamente.

Dos grupos de estados solicitaron con éxito los fondos federales para el desarrollo de exámenes. Algunos estados participan en ambos grupos. California pertenece al grupo liderado por la Florida, que incluye 26 estados y el Distrito de Columbia. Ese plan al que se sumó California incluye exámenes a lo largo del año para permitir que los maestros ajusten sus estrategias de clase según los resultados.

En Los Ángeles, el sindicato de maestros había iniciado un boicot de exámenes periódicos por considerar que quitan demasiado tiempo de instrucción. Duncan predijo que, al mejorar los exámenes, con el tiempo bajará el número de pruebas requeridas. Por ejemplo, el nuevo sistema podría eliminar la necesidad de también aprobar exámenes de egreso, que miden las aptitudes básicas necesarias para graduarse de la escuela secundaria.

Un segundo grupo de 31 estados liderado por Washington se concentrará en los exámenes computarizados que se van modificando según las respuestas dadas por los alumnos.

Es inevitable que los exámenes proyectados se basen fuertemente en preguntas de opción múltiple para cubrir todo el espectro de material, según explicó Bill Evers, investigador de la Institución Hoover de la Universidad Stanford. Y en la medida en que no se use la opción múltiple, habrá que superar problemas de consistencia en las anotaciones.

Este esfuerzo por reformular los exámenes es "una gran oportunidad", opinó Elliot Weinbaum, un investigador titular de la Universidad de Pennsylvania, pero habrá "una cantidad de desafíos técnicos" que superar para asegurar que los exámenes alcancen todas las metas complejas que se han propuesto.

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